Un repunte preocupante
La inflación en Lima Metropolitana ha registrado un aumento significativo, alcanzando un 2,2% anual en febrero, un salto notable desde el 1,7% de enero. Este incremento marca la tasa más alta desde noviembre de 2024 y plantea interrogantes sobre el futuro económico del país.
Según el área de Estudios Económicos de Scotiabank, la variación mensual fue del 0,69%, muy por encima del promedio histórico para febrero que es de 0,27%. Este fenómeno no se había observado desde 2008, cuando la inflación alcanzó el 0,91%, en medio de una intensa temporada de lluvias.
Los principales factores que han contribuido a este aumento son los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas (+2%) y los costos relacionados con alojamiento y combustibles (+1%). Por otro lado, las comunicaciones experimentaron una ligera disminución (-1,1%). En términos generales, la inflación de bienes también mostró un repunte considerable al pasar del 2,4%% en enero a 3,6%% en febrero.
Dentro de los productos que más han incrementado sus precios se encuentran el pollo y los huevos. El precio del pollo subió un 9%, mientras que los huevos aumentaron un sorprendente 18%. Estos cambios son atribuibles a las altas temperaturas que han afectado la productividad avícola. Además, la arveja ha visto su precio duplicarse (106%) debido a las intensas lluvias en la sierra central.
A medida que nos adentramos en marzo, Scotiabank anticipa que la tendencia inflacionaria podría continuar. Este mes suele ser crítico debido al inicio del ciclo escolar y sus correspondientes gastos educativos. Históricamente, marzo presenta un promedio inflacionario del 0,8%.
No obstante, también se prevén presiones adicionales por la reciente interrupción del suministro de gas natural proveniente de Cusco y el aumento global del petróleo debido a conflictos geopolíticos. Estas variables podrían llevar a una nueva escalada en los precios si las condiciones climáticas adversas persisten.
A pesar de estos desafíos económicos inmediatos, Scotiabank considera que algunos incrementos podrían ser transitorios y regresarían a niveles normales tras finalizar la temporada lluviosa hacia finales de marzo. Sin embargo, advierte sobre posibles complicaciones si las condiciones climáticas continúan afectando tanto el sector agrícola como otros aspectos económicos.


