Un panorama alarmante para la aviación
El sector de la aviación enfrenta una crisis sin precedentes debido a un dramático aumento en los precios del combustible, que ha llevado a las aerolíneas a replantear sus estrategias operativas. Según datos recientes, el costo del combustible para aviones ha escalado de aproximadamente US$90 a cerca de US$220 por barril, lo que representa un desafío crítico para la rentabilidad del sector.
Este fenómeno no es meramente coyuntural; está impulsado por una combinación de tensiones geopolíticas y transformaciones estructurales en la cadena de suministro global. Durante el evento Wings of Change Americas (WOCA) 2026, celebrado en Santiago de Chile, Debnil Chowdhury, director ejecutivo de S&P Global Commodity Insights, destacó que estamos ante uno de los mayores shocks en el mercado petrolero global.
Chowdhury señaló que el cierre de refinerías en regiones clave como la costa oeste de Estados Unidos y Europa ha incrementado la distancia entre oferta y demanda. Esto ha resultado en una caída cercana al 20% en la oferta global de jet fuel, exacerbando aún más la escasez. La situación se complica con disrupciones en rutas clave como el Canal de Suez, lo que dificulta aún más el flujo desde Asia y Medio Oriente hacia América.
A medida que los costos aumentan, las aerolíneas están sintiendo el impacto directo. Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de IATA, advirtió que este encarecimiento golpea directamente los márgenes netos previstos para 2025, que ya son inferiores al 4%. “Las aerolíneas no pueden absorber subidas tan drásticas”, afirmó Cerdá.
IATA ha instado a los gobiernos a adoptar medidas proactivas para mitigar este impacto. Cerdá enfatizó que es crucial contar con planes claros ante posibles problemas futuros relacionados con suministro y precios. Aunque no se pide un trato preferencial, sí se reclama condiciones equitativas para asegurar que la aviación reciba atención similar a otros medios de transporte.
A pesar del actual escenario caótico, Chowdhury advierte que incluso si las condiciones comienzan a normalizarse, los efectos no serán inmediatos. “Tomará tiempo despejar cualquier acumulación existente”, explicó. Además, hay incertidumbres adicionales relacionadas con conflictos geopolíticos sobre temas críticos como el enriquecimiento de uranio.
A medida que las aerolíneas luchan por adaptarse a esta nueva realidad económica marcada por altos costos operativos y cadenas de suministro más largas, queda claro que este shock petrolero tendrá repercusiones duraderas tanto para las empresas como para los consumidores finales. Con un entorno tan volátil e incierto, solo el tiempo dirá cómo responderá esta vital industria ante estos desafíos sin precedentes.


