Un partido lleno de emociones en el Azteca
El estadio Azteca fue testigo de una intensa batalla futbolística el pasado domingo, cuando la selección de México se enfrentó a Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026. A pesar de la ferviente esperanza de los aficionados mexicanos, el equipo nacional no logró avanzar, cayendo por un marcador de 3-2.
El encuentro comenzó con un dominio inglés que se tradujo rápidamente en goles. El joven talento Jude Bellingham desató la euforia entre los seguidores británicos al marcar dos goles casi consecutivos a los minutos 36 y 38, dejando a México en una situación complicada. Sin embargo, el equipo mexicano no se rindió y encontró una luz al final del túnel cuando Julián Quiñones descontó al minuto 42 con un potente disparo tras un rebote.
La segunda parte del partido prometía más sorpresas. Apenas comenzada esta etapa, el defensor inglés Jarell Quansah fue expulsado tras una falta sobre Jesús Gallardo, lo que dejó a Inglaterra con diez jugadores. A pesar de esta desventaja numérica, Harry Kane aprovechó un penalti para aumentar nuevamente la ventaja inglesa al minuto 60. La situación parecía desesperada para México.
No obstante, Raúl Jiménez mantuvo viva la esperanza para los locales al convertir otro penalti al minuto 69, tras una falta cometida por uno de los defensores ingleses. Con este gol, el estadio Azteca revivió y los aficionados comenzaron a soñar con una remontada épica.
A pesar de contar con un hombre menos, Inglaterra mostró una gran fortaleza defensiva y resistió las acometidas finales del equipo mexicano. Los últimos minutos fueron intensos, pero México no logró encontrar el ansiado gol del empate que le habría permitido continuar su camino en el torneo mundialista.
Con esta derrota, México se despide del Mundial 2026 con sentimientos encontrados: orgullo por haber luchado hasta el final pero tristeza por no haber podido avanzar más allá de los octavos de final. Por su parte, Inglaterra avanzará a cuartos donde se medirá ante Noruega en busca de seguir soñando con levantar el trofeo mundial.


