Una afección en aumento
En el Perú, el bruxismo se ha convertido en una preocupación creciente, afectando a un número cada vez mayor de personas, desde jóvenes hasta adultos. Este trastorno, que se manifiesta como el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, está íntimamente relacionado con el estrés y la ansiedad que muchos experimentan en su vida diaria.
A menudo, quienes padecen bruxismo no son conscientes de su condición hasta que comienzan a experimentar síntomas como dificultades para masticar, dolores de cabeza recurrentes o rigidez en la mandíbula. La odontóloga Karen Esquivel explica que esta afección puede ser una señal clara del cuerpo indicando altos niveles de tensión acumulada. “El bruxismo es más que un problema dental; es una manifestación del estado emocional del individuo”, señala.
Tradicionalmente, los pacientes con bruxismo eran adultos entre 35 y 40 años. Sin embargo, según el doctor Ítalo Funes, este perfil ha cambiado drásticamente. “Hoy vemos casos cada vez más frecuentes en niños y adolescentes”, afirma. Las causas varían desde presiones académicas hasta problemas familiares, reflejando cómo las tensiones modernas impactan incluso a las generaciones más jóvenes.
La psicóloga Marilia Quispe destaca la importancia de reconocer la conexión entre nuestras emociones y nuestro cuerpo. “Cuando sentimos ansiedad o frustración, nuestro cuerpo reacciona físicamente”, explica. Esta relación se traduce en síntomas físicos como el bruxismo, donde las emociones reprimidas encuentran una salida a través de tensiones musculares.
A medida que avanza la afección, los síntomas pueden intensificarse si no se abordan adecuadamente. Los especialistas advierten sobre señales críticas:
- Sensación de mandíbula rígida al despertar.
- Dificultad para abrir o cerrar la boca sin dolor.
- Dientes visiblemente desgastados o planos.
Afrontar esta condición requiere un enfoque multidisciplinario. Desde cambios simples en hábitos diarios hasta intervenciones profesionales pueden marcar una diferencia significativa. Se recomienda realizar pausas activas durante la jornada laboral y practicar técnicas de relajación como respiraciones profundas y estiramientos regulares.
A pesar de su creciente prevalencia, los expertos coinciden en que el bruxismo no tiene por qué convertirse en un problema permanente. Con detección temprana y estrategias adecuadas para manejar el estrés emocional y físico, es posible prevenir complicaciones serias y recuperar un estado óptimo de salud dental y bienestar general.


