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El cometa 3I/ATLAS: una ventana al pasado del universo que expulsa agua a raudales

El cometa interestelar 3I/ATLAS está liberando enormes cantidades de agua al espacio, ofreciendo una oportunidad única para estudiar los orígenes químicos del universo.

Andrea Huamán 3 min de lectura
El cometa 3I/ATLAS: una ventana al pasado del universo que expulsa agua a raudales

Un descubrimiento sin precedentes en la astronomía

El cometa interestelar 3I/ATLAS ha capturado la atención de la comunidad científica por su sorprendente actividad. Este cuerpo celeste, que se acerca al Sol, está expulsando cantidades masivas de agua, equivalentes a llenar unas 70 piscinas olímpicas cada día. Este fenómeno no solo es fascinante por su magnitud, sino que también ofrece una oportunidad única para investigar los elementos que pudieron haber contribuido a la formación de planetas alrededor de estrellas mucho más antiguas que nuestro Sol.

El descubrimiento fue realizado por la misión Jupiter Icy Moons Explorer (JUICE) de la Agencia Espacial Europea, que actualmente se dirige hacia Júpiter y sus lunas heladas. En noviembre de 2025, JUICE observó este cometa utilizando sus avanzados instrumentos MAJIS y JANUS. La nave espacial detectó emisiones infrarrojas de vapor de agua y dióxido de carbono, lo que indica una actividad intensa en el núcleo del cometa.

A medida que 3I/ATLAS se aproxima al Sol, su núcleo helado comienza a liberar material debido a un proceso conocido como sublimación. Este fenómeno provoca la formación de una coma y una cola características en los cometas, además de aumentar su brillo. Durante las observaciones realizadas por JUICE, se estimó que el cometa libera aproximadamente dos toneladas de material por segundo.

Los estudios recientes sugieren que 3I/ATLAS es un objeto extremadamente antiguo, con una edad estimada entre 10.000 y 12.000 millones de años. Esto lo convierte en uno de los cuerpos más antiguos jamás detectados. Su composición química inusual incluye grandes cantidades de metanol y moléculas orgánicas en proporciones significativamente más altas que las encontradas en otros cometas dentro del sistema solar.

Tras su paso más cercano al Sol en octubre de 2025, el cometa ya está abandonando el sistema solar. Actualmente se encuentra alejándose rápidamente del Sol y la Tierra siguiendo una trayectoria hiperbólica, lo cual significa que no regresará jamás. A medida que continúa su viaje hacia las regiones externas del sistema solar, pasará cerca de Júpiter antes de cruzar las órbitas de Saturno, Urano y Neptuno.

A pesar del desafío creciente para observarlo conforme se aleja, los científicos están comprometidos a seguir monitoreando este intrigante objeto mientras sea posible. El estudio continuo del cometa podría ofrecer valiosos insights sobre cómo era la química del universo hace miles de millones de años.

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