Tecnología

Trump redefine la inteligencia artificial: ¿una estrategia para ganar la carrera tecnológica?

Donald Trump propone reemplazar 'inteligencia artificial' por 'superinteligencia', buscando cambiar la percepción pública y fortalecer la posición competitiva de EE.UU.

Luis Paredes 2 min de lectura
Trump redefine la inteligencia artificial: ¿una estrategia para ganar la carrera tecnológica?

Un nuevo término para una nueva era

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una propuesta audaz que podría cambiar el discurso sobre la inteligencia artificial (IA) en el país. En un reciente anuncio, Trump abogó por el uso del término “superinteligencia” en lugar de “inteligencia artificial”, argumentando que la palabra ‘artificial’ conlleva una connotación negativa que podría afectar la percepción pública sobre esta tecnología emergente.

En un movimiento que ha sorprendido a muchos, Trump firmó un decreto que obliga a los organismos gubernamentales a adoptar esta nueva terminología. Aunque este cambio no se extiende al sector privado, ya hay indicios de su adopción; Meta, la empresa matriz de Facebook, ha comenzado a utilizar “superinteligencia” en sus comunicaciones internas. Asimismo, Elon Musk, conocido por su apoyo a Trump y CEO de Tesla, ha incorporado este término en sus publicaciones en X.

La decisión de Trump parece ser parte de una estrategia más amplia para abordar las crecientes preocupaciones entre los estadounidenses sobre la seguridad relacionada con la IA. A medida que surgen movilizaciones locales contra la construcción de centros de datos y otras infraestructuras tecnológicas, el presidente busca presentar esta tecnología bajo una luz más favorable. Al hacerlo, espera mitigar temores y fomentar un ambiente más receptivo hacia el avance tecnológico.

Durante su discurso en las Naciones Unidas, Trump enfatizó que quien logre dominar la “superinteligencia” tendrá una ventaja decisiva en el escenario global. Afirmó que Estados Unidos está actualmente por delante de China en esta carrera tecnológica crucial. Esta declaración no solo subraya su enfoque competitivo hacia China sino también su intención de posicionar a Estados Unidos como líder indiscutible en innovación tecnológica.

Además del cambio terminológico, Trump ha defendido una política de desregulación fuerte respecto al desarrollo tecnológico. Rechaza cualquier intento percibido como control o intervención internacional sobre cómo se debe desarrollar y gestionar esta tecnología. Su postura refleja un deseo claro de mantener la autonomía estadounidense frente a regulaciones externas.

A medida que avanza esta narrativa sobre “superinteligencia”, queda por ver cómo responderán tanto los sectores público como privado ante este nuevo marco conceptual propuesto por Trump.

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