Un día de tensión en Nanyuki
La ciudad keniana de Nanyuki fue escenario de intensas protestas este martes, donde la oposición a la construcción de un centro de cuarentena para ciudadanos estadounidenses expuestos al ébola culminó en violencia. Al menos una persona perdió la vida y varias más resultaron heridas durante los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales.
Las protestas comenzaron por la mañana, cuando un grupo de activistas se reunió en el Parque Central con carteles y simbología que denunciaba el proyecto. Entre los asistentes se encontraban miembros de la comunidad local que expresaban su descontento con lo que consideran una falta de transparencia por parte del gobierno keniano y estadounidense. Chris Njoki Wanene, activista pro derechos humanos, declaró: «Estamos aquí hoy porque queremos asegurarnos de que el centro no se lleve a cabo».
A medida que avanzaba la jornada, las tensiones aumentaron. La policía respondió a las concentraciones pacíficas iniciales con arrestos y gas lacrimógeno, lo que provocó que algunos manifestantes comenzaran a lanzar piedras. En medio del caos, uno de los participantes fue herido gravemente tras recibir el impacto de una granada lacrimógena.
A pesar del despliegue policial masivo, incluyendo furgones antidisturbios y camiones con cañones de agua, los enfrentamientos continuaron. Testigos presenciales informaron sobre un cuerpo sin vida encontrado en una carretera del barrio Liki, aunque las autoridades aún no han confirmado oficialmente esta muerte. La Cruz Roja local también reportó al menos un herido grave entre los manifestantes.
La Comisión de Derechos Humanos de Kenia (KHRC) ha denunciado lo que califica como “brutalidad” por parte de las fuerzas del orden durante estas protestas. En su cuenta oficial en redes sociales, la organización condenó las detenciones arbitrarias y exigió respeto por los derechos fundamentales durante estas movilizaciones.
A raíz del clima tenso generado por las protestas, muchos negocios locales decidieron cerrar sus puertas para evitar daños colaterales o verse involucrados en posibles actos violentos. Las calles estaban llenas tanto de manifestantes como de agentes encubiertos tratando de controlar la situación.
A pesar del rechazo popular hacia este proyecto sanitario, el gobierno ha defendido su decisión argumentando que Kenia está preparado para albergar un centro antiébola eficaz. Sin embargo, muchas voces dentro y fuera del país cuestionan esta afirmación dada la reciente crisis sanitaria relacionada con brotes en países vecinos como Uganda.


