Un fenómeno cinematográfico en 35 mm
El estreno de “La Odisea”, la última obra del aclamado director Christopher Nolan, ha desatado una ola de entusiasmo en el mundo del cine, especialmente en Lima, donde se proyectará una de las pocas copias disponibles en formato analógico. Este evento no solo marca el regreso de un clásico formato cinematográfico, sino que también invita a los espectadores a redescubrir la magia del cine tal como se hacía antes.
El Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (CCPUCP) es uno de los pocos lugares en el mundo que conserva un proyector analógico completamente operativo. Esta institución ha decidido mantener viva la tradición del cine en 35 mm, permitiendo que los limeños experimenten “La Odisea” como nunca antes. Las entradas para estas funciones se agotaron rápidamente, lo que demuestra el gran interés por revivir esta experiencia cinematográfica.
Nolan ha expresado su amor por el formato 35 mm, destacando su capacidad para ofrecer una calidad visual y sonora inigualable. En sus propias palabras: “La película de 35 milímetros es una forma maravillosa de ver cualquier película”. Esta afirmación resuena con muchos cinéfilos que añoran la textura y calidez del filmico frente a las frías proyecciones digitales.
A nivel global, hay un resurgimiento del interés por el cine analógico. Cineclubes en ciudades como Miami, Nueva York y París continúan proyectando películas en acetato, manteniendo viva esta forma de arte. Juan Mariano Escudero, coordinador técnico del CCPUCP, señala que este retorno al formato tradicional no solo es un gesto nostálgico sino también una respuesta a la demanda del público por experiencias más auténticas.
A medida que se acerca la fecha de proyección entre el 27 y 31 de agosto, muchos limeños están ansiosos por sumergirse en esta aventura épica durante tres horas. La proyección contará con nueve rollos de cinta que evocarán recuerdos de épocas pasadas cuando las salas estaban llenas y los proyectores eran protagonistas indiscutibles.
Críticos como Sebastián Pimentel, coordinador general de la Filmoteca PUCP, argumentan que hay una belleza inherente en las imperfecciones del cine analógico. Cada fotograma cuenta una historia propia marcada por su exposición al ambiente y al desgaste natural. Esta fragilidad se convierte así en parte esencial de la experiencia cinematográfica.
Nolan no solo está ofreciendo una película; está promoviendo un movimiento cultural hacia lo analógico. Al hacerlo, asegura que los proyectores tradicionales no sean olvidados ni destruidos. La invitación es clara: disfrutar no solo de “La Odisea”, sino también del arte cinematográfico tal como fue concebido originalmente.


