Una crisis institucional sin precedentes
EsSalud, la entidad encargada de brindar servicios de salud a millones de peruanos, enfrenta actualmente su crisis más severa en tres décadas. Aunque el debate público se ha centrado en problemas visibles como el desabastecimiento de medicamentos y las largas listas de espera, estos son solo síntomas de un mal más profundo: la captura institucional por intereses ajenos a la misión del organismo.
En los últimos cinco años, el clientelismo político ha permeado las estructuras internas de EsSalud, debilitando su capacidad para gestionar adecuadamente sus recursos. La rotación constante de gerentes y la falta de mecanismos efectivos para controlar la gestión han permitido que las remuneraciones crezcan sin justificación alguna. Este descontrol no solo afecta a los trabajadores, sino que repercute directamente en la calidad del servicio ofrecido a los asegurados.
Un reciente informe del Instituto Peruano de Economía (IPE) revela que más del 50% del presupuesto total de EsSalud se destina a salarios, lo cual es insostenible. A pesar de que los ingresos han aumentado un 34%, las consultas médicas apenas crecieron un 21% y las cirugías solo un 16%. Esto evidencia una gestión ineficaz donde el crecimiento presupuestal no se traduce en mejores servicios.
A julio del presente año, EsSalud reportó una planilla que supera los 70 mil trabajadores, con casi 7 mil vacantes aún por cubrir. El gasto en planillas ha superado el presupuesto inicial en un 4%, lo que indica una falta total de control sobre los gastos operativos. Esta situación ha llevado a tiempos promedio de espera para atención médica que se han duplicado, pasando de 10 a 25 días.
A pesar del aumento significativo en los ingresos anuales, que superan el 8%, EsSalud no ha logrado optimizar sus procesos ni mejorar su infraestructura. La verdadera modernización debe comenzar con una reforma profunda del consejo directivo, alineándolo con prácticas efectivas de gobierno corporativo. Solo así se podrá proteger a EsSalud contra la captura por intereses subalternos y garantizar que los asegurados sean el centro de todas las decisiones.


