Sociedad

La voz de la ciudadanía resuena en el Día Internacional de la Democracia

Cada 15 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Democracia, un recordatorio crucial sobre la importancia del estado de derecho y la participación ciudadana.

Luis Paredes 2 min de lectura
La voz de la ciudadanía resuena en el Día Internacional de la Democracia

Un llamado a la acción global

Cada 15 de septiembre, el mundo se detiene para conmemorar el Día Internacional de la Democracia. Esta fecha no solo celebra un sistema político, sino que también enfatiza la necesidad de una representación efectiva y activa de los ciudadanos en los procesos gubernamentales. La celebración, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, busca recordar a todos los países la importancia del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

La resolución que estableció esta efeméride, conocida como Resolución 62/7, fue adoptada durante una sesión crucial en Nueva York. Desde entonces, cada año se han realizado actividades y campañas para promover una democracia más inclusiva y participativa. En este contexto, es fundamental que los gobiernos adopten prácticas transparentes y responsables, especialmente en tiempos desafiantes como los que hemos vivido recientemente debido a la pandemia del coronavirus.

En este año, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha instado a las naciones a continuar defendiendo el estado de derecho. Su mensaje subraya que “la mejor respuesta es aquella que responde proporcionalmente a las amenazas inmediatas mientras protege los derechos humanos”. Este enfoque es vital para asegurar que las democracias no solo sobrevivan, sino que prosperen incluso en circunstancias adversas.

El artículo 21(3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece claramente que “la voluntad del pueblo debe constituir la base de la autoridad del gobierno”. Esto implica que las elecciones deben ser periódicas, genuinas y realizadas mediante sufragio universal e igualitario. Sin embargo, muchos países aún enfrentan desafíos significativos para cumplir con estos principios básicos.

A medida que avanzamos hacia un futuro incierto, es esencial reflexionar sobre cómo cada uno puede contribuir al fortalecimiento democrático. La participación ciudadana no debe limitarse al acto electoral; debe extenderse al activismo social y al compromiso cívico continuo. Solo así podremos garantizar un sistema donde todas las voces sean escuchadas y respetadas.

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