Un panorama educativo incierto
Las elecciones generales de 2026 en Perú se acercan, y con ellas, un debate crucial sobre el futuro de la educación en el país. La situación actual del sistema educativo es alarmante, con 27 mil locales educativos que requieren una sustitución total debido a su deterioro, afectando a más de 1,2 millones de estudiantes. Este problema es especialmente crítico en las áreas más desfavorecidas, donde hasta el 60% del alumnado se encuentra en riesgo.
A medida que los partidos políticos como Fuerza Popular (FP), Juntos por el Perú (JPP) y Renovación Popular (RP) presentan sus propuestas para abordar estos desafíos, surgen interrogantes sobre la viabilidad de sus planes. FP ha propuesto un programa denominado “Escuelas Seguras”, que busca reconstruir colegios dañados y crear nuevas instituciones educativas. Sin embargo, expertos advierten que esta estrategia podría dispersar recursos ya limitados sin resolver los problemas fundamentales.
Por otro lado, JPP plantea aumentar la inversión educativa al 6% del PBI, una meta ambiciosa considerando que actualmente solo se destina 0,8%. Esta propuesta podría generar tensiones fiscales si no se planifica adecuadamente. En contraste, RP ha mencionado la posibilidad de utilizar inversión privada para mejorar la infraestructura escolar, aunque carece de detalles concretos sobre cómo implementarlo.
Otro aspecto crítico es el aumento constante de las remuneraciones docentes. Entre 2021 y 2025, los salarios han crecido un 5,1% anual, lo que representa aproximadamente la mitad del incremento total del gasto educativo. Sin embargo, este aumento no ha estado acompañado por mejoras significativas en el rendimiento académico; solo tres de cada diez alumnos alcanzaron niveles satisfactorios en matemáticas y lectura según evaluaciones recientes.
A pesar de los avances en cobertura educativa —tres de cada diez peruanos completaron estudios superiores en 2024— hay preocupaciones sobre la calidad y relevancia de estos programas. Un creciente número de graduados universitarios ocupa empleos que no requieren educación superior. Esto refleja una desconexión entre las instituciones educativas y las necesidades del mercado laboral.
A medida que se discuten soluciones para mejorar la educación superior, las becas juegan un papel fundamental. En 2025, Pronabec duplicó el número de beneficiarios del programa Beca 18 a 20 mil estudiantes. Los partidos políticos han manifestado su intención de expandir estas oportunidades; FP propone duplicar el acceso a becas mientras que JPP planea alcanzar 120 mil beneficiarios hacia 2031.
A medida que nos acercamos a las elecciones del próximo año, queda claro que los desafíos educativos son profundos y complejos. La falta de continuidad política ha debilitado significativamente al sector educativo durante años. Es imperativo que los votantes exijan propuestas claras y viables para asegurar una educación pública robusta y accesible para todos los peruanos.


