Un proyecto en suspenso
El complejo deportivo Manuel Bonilla, un espacio emblemático para los vecinos de Miraflores, enfrenta un futuro incierto tras las observaciones realizadas por la Contraloría. Este recinto, que fue cerrado en 2022 debido a su deterioro, ha sido objeto de un nuevo proyecto impulsado por la Municipalidad de Miraflores, bajo la dirección del alcalde Carlos Canales.
Los residentes están inquietos ante la posibilidad de que el complejo, que anteriormente albergaba diversas actividades deportivas y recreativas, se convierta en una cochera. La situación se complica aún más dado que el municipio había firmado un convenio con un consorcio privado para mejorar y ampliar el complejo, pero los trabajos fueron abandonados antes de su finalización.
La Contraloría ha señalado dos puntos críticos sobre el proyecto propuesto. En primer lugar, cuestiona la legalidad de avanzar con una nueva propuesta privada mientras existe un convenio vigente que no ha sido resuelto adecuadamente. Luis Castillo, vocero del organismo, advirtió sobre las posibles controversias legales y económicas que podrían surgir si no se cumplen las obligaciones contractuales existentes.
Además, se han detectado deficiencias en el sustento técnico y económico del nuevo proyecto. La falta de acreditación respecto a condiciones normativas previas podría comprometer su viabilidad y sostenibilidad a largo plazo. Castillo enfatizó que es esencial asegurar que cualquier inversión cumpla con las expectativas antes de proceder.
A pesar de las observaciones realizadas por la Contraloría, la Municipalidad de Miraflores ha defendido su posición. Aseguran que el informe emitido no identifica irregularidades sino que ofrece recomendaciones preventivas para mejorar la gestión pública. Según ellos, el proceso actual es solo una evaluación preliminar y no implica adjudicación ni firma de contrato vinculante.
El regidor José Rosas Zarich también comentó sobre las observaciones de la Contraloría, subrayando que son comunes en proyectos similares y sirven para evitar problemas futuros. Sin embargo, expresó su preocupación por el tiempo perdido en avanzar con el complejo deportivo.
Por otro lado, Alfo Facho, arquitecto urbanista especializado en planificación urbana, destacó que este espacio debe seguir siendo un lugar público al servicio de los vecinos y no convertirse en una oportunidad comercial privada. Facho sugirió que cualquier desarrollo debería contar con participación ciudadana para identificar necesidades reales y realizar estudios adecuados del terreno.
A medida que se acercan las elecciones regionales y municipales, queda claro que el destino del complejo Manuel Bonilla dependerá tanto del compromiso actual como del próximo gobierno municipal. Los vecinos esperan ansiosos una solución viable que respete sus intereses y garantice un espacio recreativo accesible para todos.


