Un nuevo intento de Trump por cambiar las reglas del juego
El expresidente Donald Trump ha decidido no rendirse ante la decisión de la Corte Suprema que, el 30 de junio de 2026, bloqueó su intento de eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos. En un movimiento que muchos consideran más un acto político que legal, Trump anunció su intención de solicitar al máximo tribunal del país que reconsidere lo que él califica como un «error judicial». Según sus declaraciones, esta decisión amenaza con desestabilizar los cimientos del país.
Trump sostiene que el fallo no solo contradice su interpretación de la Constitución, sino que también permite lo que él describe como un «abuso» del sistema migratorio. Este enfoque ha llevado al expresidente a mantener el tema en el centro del debate político y judicial, utilizando su plataforma para movilizar a sus seguidores en torno a esta causa.
El abogado constitucionalista Rafael Peñalver ha analizado las posibilidades reales de que la Corte Suprema acepte reconsiderar este caso. Según Peñalver, aunque es técnicamente posible solicitar una nueva audiencia, esto es extremadamente raro en la práctica judicial estadounidense. «Es una declaración puramente política ante una derrota», afirma.
Para que se conceda una nueva audiencia, sería necesario que al menos cinco magistrados votaran a favor. Esto implica contar con el apoyo de uno o más jueces que previamente respaldaron la decisión original sobre la ciudadanía por nacimiento. El juez Brett Kavanaugh, quien fue nominado por Trump durante su mandato anterior y se mostró escéptico respecto a las acciones del expresidente en este ámbito, podría ser clave en esta dinámica.
A medida que se acercan las elecciones intermedias de noviembre, algunos analistas sugieren que este movimiento puede estar diseñado para galvanizar el apoyo entre los votantes más conservadores y antiinmigrantes. La retórica utilizada por Trump parece apuntar a crear falsas expectativas entre sus seguidores sobre cambios inmediatos en las políticas migratorias.
Aparte de intentar reabrir el caso en la Corte Suprema, Trump también ha instado al Congreso a actuar para modificar el derecho a la ciudadanía por nacimiento. Sin embargo, cualquier cambio constitucional requeriría un proceso complejo y poco probable: dos tercios del Congreso tendrían que aprobarlo o convocar una convención nacional.
A medida que avanza esta saga legal y política, queda claro que Donald Trump está decidido a mantener viva esta controversia como parte central de su agenda política.


