Un enfrentamiento cargado de tensiones
El primer y único debate presidencial entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú, se llevó a cabo en el Centro de Convenciones de Lima, generando una atmósfera electrizante. Ambos candidatos llegaron acompañados de sus equipos, pero la tensión no tardó en hacerse evidente.
Desde el inicio del debate, la ex primera dama no dudó en cuestionar la relación del congresista con Antauro Humala, un personaje controvertido condenado por su participación en el ‘andahuaylazo’. Fujimori enfatizó que esta cercanía pone en duda la capacidad de Sánchez para abordar temas de seguridad. En respuesta, Sánchez arremetió contra Fuerza Popular, señalando que su bancada ha respaldado leyes consideradas “procrimen”, lo que ha debilitado la lucha contra la delincuencia.
Sánchez no escatimó palabras al calificar a Fujimori como “la señora del Kaos”, refiriéndose a su propuesta de orden. Afirmó que seis peruanos mueren diariamente debido a la criminalidad exacerbada por las acciones del fujimorismo desde 2016. La candidata replicó recordando los intentos fallidos de golpe de Estado por parte del ex presidente Pedro Castillo, defendiendo así su postura ante las acusaciones.
A medida que avanzaba el debate, ambos candidatos abordaron temas económicos. Fujimori argumentó que solo con estabilidad e inversión se puede reducir la pobreza, mientras que Sánchez prometió mantener políticas inclusivas sin expropiar ahorros. Sin embargo, sus visiones chocaron cuando se discutieron las propuestas sobre agroexportaciones y minería.
A pesar de un bloque destinado a encontrar puntos en común, ambos candidatos optaron por no reconocer méritos en su oponente. La falta de conciliación fue palpable cuando Sánchez instó al electorado a rechazar el legado fujimorista mientras que Fujimori insistía en que esta elección es crucial para definir el futuro del país.
Con una duración total de 1 hora y 45 minutos, este debate dejó claro que las diferencias entre los candidatos son profundas. Moderado por periodistas destacados como Carlos Villarreal y Angélica Valdez, este evento se convirtió en un reflejo del clima político actual en Perú: polarizado y lleno de desafíos.


