Un cambio significativo en la conmemoración de la victoria
Rusia ha decidido no incluir material militar en el desfile del 9 de mayo, que celebra los 81 años de la victoria sobre Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Esta decisión fue anunciada por el Ministerio de Defensa ruso, marcando un giro notable en una tradición que históricamente ha estado marcada por demostraciones de poderío militar.
El evento, que se lleva a cabo anualmente en la emblemática Plaza Roja de Moscú, es uno de los momentos más destacados del calendario nacional. Normalmente, este desfile incluye una exhibición masiva de tropas y equipos bélicos, pero este año, varias escuelas militares y cuerpos de cadetes no participarán debido a lo que el ministerio describe como “la actual situación operativa”.
No obstante, el desfile no estará exento de actividades. Se prevé la participación de representantes de todas las ramas armadas y se mostrarán videos que documentan las acciones de los soldados rusos en lo que se denomina “operación militar especial” en Ucrania. Además, habrá un segmento aéreo donde aviones acrobáticos sobrevolarán la plaza y pilotos pintarán el cielo con los colores nacionales al finalizar el evento.
El año pasado, más de 20 líderes mundiales asistieron al evento, incluyendo al presidente chino Xi Jinping, quienes presenciaron un despliegue impresionante que incluía nuevos tanques y drones. Sin embargo, este año parece ser diferente debido a las tensiones actuales derivadas del conflicto en Ucrania.
La narrativa histórica rusa sobre la Segunda Guerra Mundial, conocida localmente como la Gran Guerra Patriótica, es fundamental para entender las justificaciones del presidente Vladimir Putin. Este ha utilizado dicha victoria para legitimar su ofensiva contra Ucrania, describiendo a sus líderes como “neonazis” que deben ser eliminados. Esta retórica ha sido rechazada tanto por Ucrania como por Occidente, quienes consideran estas afirmaciones como propaganda.
A medida que avanza el conflicto iniciado en febrero de 2022, se han movilizado recursos significativos y se han perdido cientos de miles de vidas. Los esfuerzos diplomáticos para resolver esta crisis siguen sin avances concretos mientras Rusia redefine su enfoque hacia eventos simbólicos como este desfile.


