Un sector golpeado por la pandemia
El turismo, una de las industrias más afectadas por la pandemia del COVID-19, ha mostrado una recuperación sorprendentemente lenta en Perú. A pesar de que el país ha comenzado a reabrir sus puertas al mundo, los números reflejan un panorama desalentador. En 2025, el turismo representó solo 3,3% del Producto Bruto Interno (PBI), una caída notable respecto al 3,9% registrado en 2019.
Las cifras son alarmantes: el año pasado, Perú recibió apenas 3,4 millones de turistas internacionales, lo que representa un descenso del 22% comparado con los 4,4 millones de visitantes en 2019. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), esto se traduce en la pérdida de casi 20 millones de turistas entre 2020 y 2025. Además, el gasto promedio que estos visitantes habrían realizado se estima en alrededor de S/102 mil millones, una cifra que subraya la magnitud del impacto económico.
A diferencia de Perú, países como Colombia y Chile han visto un aumento significativo en su afluencia turística. En 2025, Colombia recibió un 48% más de visitantes que en 2019 y Chile un 33%. Esta comparación pone de manifiesto no solo el rezago peruano sino también la necesidad urgente de adoptar medidas efectivas para revitalizar este sector.
Diversos factores han contribuido a esta situación crítica. El deterioro de la seguridad y la creciente conflictividad social son dos problemas destacados que afectan directamente la percepción internacional sobre Perú como destino turístico. Regiones como Loreto, Puno y Junín enfrentan caídas superiores al 40%</strong% respecto a los niveles prepandemia. Incluso Machu Picchu, uno de los íconos turísticos más reconocidos mundialmente, ha visto una disminución del2,7%</strong% en visitas desde 2019.
A pesar del potencial turístico innegable del país, Prom-Perú ha reducido su presupuesto destinado a promover el turismo internacional en un 4%</strong% entre los quinquenios 2016-2020 y 2021-2025. Para revertir esta tendencia negativa es fundamental implementar una estrategia integral que no solo promueva adecuadamente los atractivos turísticos sino que también mejore la infraestructura y garantice la seguridad necesaria para atraer visitantes.
No obstante lo anterior, es crucial que las comunidades locales también jueguen un papel activo en este proceso. Elegir autoridades comprometidas con el desarrollo turístico puede ser clave para transformar estas regiones y contribuir al crecimiento económico general del país. La recuperación del turismo no es solo responsabilidad del gobierno central; cada ciudadano tiene un papel importante que desempeñar.


