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La travesía de un fotógrafo peruano que capturó la mirada histórica de Messi

La conmovedora historia detrás de una fotografía icónica tomada por un fotógrafo peruano durante el Mundial 2026 revela no solo pasión por el deporte sino también conexiones familiares profundas.

Valeria Quispe 3 min de lectura
La travesía de un fotógrafo peruano que capturó la mirada histórica de Messi

Un viaje lleno de desafíos

En el mundo del fútbol, hay momentos que trascienden el juego y se convierten en leyendas. Uno de esos instantes fue capturado por Andrés Lino, un fotógrafo peruano cuya odisea para llegar a la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra es tan fascinante como la imagen que logró obtener. Su historia comienza en una carretera interminable entre Dallas y Atlanta, donde luchaba contra el tiempo y las adversidades para no perderse el partido más importante de su carrera.

Andrés, fundador de ITEA Sport, ha estado inmerso en el mundo del deporte desde su infancia. Su pasión por el fútbol fue heredada de su padre, quien lo llevaba desde Huancayo hasta Lima, viajando durante horas para asistir a partidos. “Mi papá podía quedarse todo el día viendo fútbol”, recuerda Andrés con nostalgia. Sin embargo, la semifinal parecía escaparse de sus manos cuando recibió la confirmación de su acreditación solo un día antes del encuentro.

A pesar de los altos precios de los pasajes aéreos y la falta de vehículos disponibles para alquilar, Andrés se unió a un grupo improvisado de fotógrafos internacionales. Juntos compartieron gastos y lograron conseguir un vehículo casi milagroso para emprender un viaje agotador que duró trece horas. El trayecto estuvo lleno de desafíos: siete personas viajando apretadas, turnándose para mantener despierto al conductor con café y conversaciones animadas.

Apenas una hora y media antes del inicio del partido, llegaron al estadio sin tiempo suficiente para recoger equipos prestados. A pesar de las circunstancias adversas, Andrés tomó una decisión estratégica: eligió una ubicación elevada en lugar del borde del campo donde muchos otros fotógrafos se posicionaban. Desde esa altura, tenía la oportunidad única que siempre había buscado: recrear aquella icónica fotografía de Diego Maradona en 1986.

Con su teleobjetivo montado y listo, Andrés esperó pacientemente mientras Messi y Harry Kane se acercaban al centro del campo. En ese instante crucial, capturó una imagen que cambiaría su vida: Messi mirando fijamente a Kane mientras sostenían la moneda para el sorteo inicial. “Sentí que esta era la foto”, confesó Andrés después al revisar sus disparos.

Poco después del partido, cuando colegas comenzaron a compartir su imagen como “la foto de la historia”, Andrés reflexionó sobre lo que realmente significaba ese momento para él. Tres años atrás había despedido a su padre colocando dentro del ataúd su primera credencial para cubrir un Mundial; ahora sentía que esa fotografía era también un homenaje a él. “Lo primero que hice fue acordarme de mi papá”, dijo emocionado.

No solo se trata de Messi o Maradona; esta historia habla sobre conexiones familiares profundas y sobre cómo las mejores imágenes pueden surgir en los momentos más inesperados. Mientras millones esperaban ansiosos el inicio del partido, Andrés Lino encontró algo más valioso: un puente entre generaciones argentinas en el fútbol.

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