Un golpe a los precios del combustible
En medio de un contexto internacional tenso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado decisiones audaces para intentar controlar el creciente precio de la gasolina. La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, que ha visto un aumento drástico en los precios del petróleo, ha llevado a la administración a actuar rápidamente.
Desde que comenzaron los ataques a Irán el 28 de febrero, el costo del petróleo crudo se ha disparado casi un 50%. Este incremento ha tenido un impacto directo en las gasolineras estadounidenses, donde actualmente un galón (3.78 litros) se vende por $3.84, comparado con $2.98 a finales de febrero, según datos de la Asociación Automovilística Americana (AAA).
Para mitigar esta crisis energética, Trump anunció una serie de medidas que incluyen una exención temporal a la Ley Jones, una normativa centenaria que restringe el transporte marítimo entre puertos estadounidenses solo a embarcaciones con bandera nacional. Esta exención permitirá que barcos extranjeros transporten carga entre puertos estadounidenses durante 60 días, facilitando así el flujo de recursos esenciales como petróleo y gas natural.
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La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que esta acción está diseñada para abordar las “disrupciones a corto plazo en el mercado petrolero” provocadas por el conflicto actual. Según Leavitt, esto permitirá que recursos vitales fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses.
Aparte de la flexibilización de sanciones relacionadas con la Ley Jones, también se ha emitido una licencia por parte del Departamento del Tesoro para permitir ciertas transacciones entre entidades estadounidenses y Petróleos de Venezuela (PDVSA). Esta medida busca aumentar la oferta global de petróleo y beneficiar tanto a Estados Unidos como al país sudamericano.
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A medida que se acercan las elecciones legislativas intermedias en noviembre, Trump enfrenta una presión creciente para estabilizar los precios y asegurar apoyo popular. Las decisiones recientes reflejan no solo una respuesta inmediata ante un problema económico apremiante sino también una estrategia política calculada para mantener su base electoral intacta frente al descontento por el aumento constante en los costos energéticos.


