Transformaciones en el directorio de Perú-Petro
Esta semana, el sector energético peruano se prepara para una reestructuración significativa con la llegada de nuevos miembros al directorio de Perú-Petro. El ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, ha anunciado cambios cruciales que buscan revitalizar una entidad que ha enfrentado desafíos en la ejecución de proyectos vitales para el país.
En declaraciones a RPP, Alfaro enfatizó la urgencia de contar con un directorio “proactivo” que pueda avanzar en los proyectos paralizados que han costado miles de millones al Estado peruano. “Ya se tienen las bases, ya se habían hecho concursos que se han tirado nuevamente atrás para dar la buena pro”, afirmó el ministro, subrayando la importancia de desbloquear iniciativas clave.
El ministro también destacó las vastas reservas de gas natural que permanecen sin ser exploradas. “Si esto no se hace, vamos a estar como Bolivia, pasando de la enorme riqueza a después estar sin nada”, advirtió Alfaro. Este comentario resuena especialmente en un contexto donde la explotación eficiente y responsable de recursos energéticos es más crítica que nunca.
El actual presidente del directorio, Carlos Niño Neira Ramos, quien asumió su cargo en enero bajo el mandato del exministro Luis Bravo durante la administración del censurado expresidente José Jerí, será reemplazado por Edgar Leonidas Zamalloa Gallegos. Este cambio está diseñado para inyectar nueva energía y dirección a Perú-Petro.
Zamalloa asumirá oficialmente su puesto desde el 7 de marzo de 2026, según lo acordado por la Junta General de Accionistas. La decisión fue comunicada a través de un Hecho de Importancia ante la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), donde también se anunció una renovación completa del directorio. Este movimiento es visto como un paso necesario hacia una gestión más efectiva y orientada a resultados dentro del sector petrolero estatal.
A medida que Perú-Petro enfrenta estos cambios estructurales, los ojos están puestos en cómo estos nuevos líderes abordarán los retos existentes y aprovecharán las oportunidades disponibles. La capacidad para transformar esta situación podría determinar no solo el futuro inmediato del sector energético peruano sino también su impacto económico a largo plazo.


