Economía

Perú: La paradoja de la inversión pública y las obras inconclusas

A pesar del alto gasto público en Perú, las obras inconclusas son una realidad alarmante que refleja fallos sistemáticos en la gestión pública.

Andrea Huamán 2 min de lectura
Perú: La paradoja de la inversión pública y las obras inconclusas

Un panorama desalentador

En el Perú, la frustración por las obras públicas inconclusas se ha convertido en una constante que afecta a millones de ciudadanos. A pesar de contar con un gasto en inversión pública que supera el 5% del Producto Bruto Interno (PBI), muy por encima del promedio de la OCDE, el país enfrenta un alarmante número de proyectos abandonados. Esta situación plantea serias interrogantes sobre la gestión y planificación de los recursos destinados a mejorar la infraestructura y los servicios públicos.

Según datos del Banco Mundial, cerca del 45% de los proyectos en ejecución estaban paralizados hacia finales de 2023, lo que representa un valor equivalente al 17,3% del PBI. Este fenómeno no es nuevo; desde 2012, el número de obras abandonadas se ha duplicado aproximadamente cada tres años. La pregunta es: ¿qué ha fallado en el sistema de inversión pública?

A lo largo de los años, Perú operó bajo un sistema conocido como SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública), caracterizado por su burocracia y lentitud. En 2016, se implementó invierte.pe con la intención de acelerar los procesos; sin embargo, este cambio vino acompañado de una reducción en los estándares de control. Estudios indican que los proyectos aprobados bajo el antiguo sistema tenían entre 10 y 12 puntos porcentuales menos probabilidad de ser abandonados.

Cumplir con las promesas gubernamentales requiere un enfoque equilibrado entre agilidad y rigor en la inversión pública. Es imperativo recuperar mecanismos independientes para revisar proyectos complejos y fortalecer la planificación estratégica. Además, es crucial priorizar el presupuesto para culminar las obras ya iniciadas.

Con elecciones nacionales, regionales y locales a la vista, este es un momento clave para poner sobre la mesa cómo mejorar la eficiencia del sistema público. La falta de acción podría llevar al país a seguir atrapado en una espiral interminable donde las obras comienzan pero nunca concluyen. Una obra inconclusa no solo simboliza cemento abandonado; representa promesas incumplidas hacia aquellos que más necesitan.

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