Un desafío crítico para el crecimiento nacional
La infraestructura en el Perú se ha convertido en un tema candente a medida que se acercan las elecciones de 2026. Con brechas significativas en cobertura, calidad y sostenibilidad, los partidos políticos están bajo presión para presentar soluciones viables. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿son estas propuestas realmente factibles o simplemente promesas electorales?
Según un análisis reciente de Videnza Instituto, los cinco partidos políticos más destacados han presentado planes que abordan la infraestructura desde diferentes ángulos. Las propuestas incluyen medidas como financiamiento sostenible, priorización del gasto y el uso estratégico de asociaciones público-privadas (APP). Sin embargo, existe una preocupación generalizada sobre la baja eficiencia del gasto público, lo que podría poner en riesgo la materialización de estos megaproyectos.
A pesar de que muchos planes declaran un compromiso con las reglas fiscales y la sostenibilidad financiera, el análisis revela una desconexión entre las intenciones y las acciones. Por ejemplo, las iniciativas presentadas por Renovación Popular y Fuerza Popular podrían implicar incrementos superiores al 10% del presupuesto general del Gobierno. En contraste, otras propuestas como las de País para Todos sugieren aumentos más moderados del 4.3%.
Aunque cada partido tiene su enfoque particular, hay vacíos compartidos en sus estrategias. La falta de priorización técnica para cerrar brechas es evidente, así como la ausencia de una Programación Multianual de Inversiones (PMI) consolidada como herramienta principal de planificación. Esto podría fomentar enfoques a corto plazo que no aborden adecuadamente las necesidades estructurales del país.
A pesar de sus diferencias, todos los partidos coinciden en promover las APP como una modalidad central para el desarrollo infraestructural. Además, proponen simplificaciones administrativas y reguladoras junto con reformas a Invierte.pe para mejorar la fiscalización y combatir la corrupción. Estas coincidencias podrían ser un punto positivo si se implementan correctamente.
A medida que se desarrollan las campañas electorales, será crucial observar cómo cada partido aborda estos desafíos críticos relacionados con la infraestructura. La capacidad para cerrar estas brechas no solo determinará el éxito electoral sino también el futuro económico del país.


