Economía

La confianza ciudadana: un pilar olvidado en tiempos de crisis

La falta de confianza está afectando nuestras decisiones colectivas en momentos críticos; es hora de reconstruir puentes informativos.

Luis Paredes 2 min de lectura
La confianza ciudadana: un pilar olvidado en tiempos de crisis

Un paseo revelador

Recientemente, una visita a un centro comercial se convirtió en un momento de reflexión sobre la confianza y la seguridad en nuestra sociedad. Mientras cruzaba una avenida concurrida con mi hija, nos encontramos con uno de los escasos semáforos sonoros que facilitan el cruce a personas con discapacidad visual. Mi entusiasmo por esta iniciativa fue rápidamente desafiado por su observación crítica: «No hay líneas guía para quienes usan bastón y los conductores no respetan las señales. ¿De qué sirve?» Esta interacción puso de manifiesto una realidad inquietante: la falta de confianza puede socavar incluso las mejores intenciones.

Este episodio cotidiano refleja un problema más amplio que afecta a nuestra sociedad. Según el último informe del INEI Perú sobre percepción ciudadana, solo el 32,8% de los encuestados confía en el Ministerio de Educación, mientras que un alarmante 78,1%% considera mala o muy mala la gestión del gobierno central. En tiempos donde la incertidumbre es la norma, esta desconfianza se convierte en un obstáculo significativo para implementar soluciones efectivas.

La reciente crisis energética ha llevado a medidas drásticas como el cierre de colegios y la transición a clases virtuales. Aunque estas decisiones pueden parecer lógicas ante la situación actual, surgen preguntas críticas: ¿tenemos datos concretos que respalden estas acciones? ¿Es realmente efectivo quedarse en casa cuando el consumo energético también impacta negativamente? La falta de información clara alimenta aún más la desconfianza entre los ciudadanos.

No podemos olvidar aquel 15 de marzo de 2020, cuando Perú entró en emergencia sanitaria y los estudiantes fueron privados del aula durante dos años. Este evento nos enseñó que las soluciones no dependen únicamente del comportamiento individual; requieren un esfuerzo colectivo basado en la confianza mutua. Sin embargo, esa confianza parece estar erosionada tanto hacia las autoridades como entre nosotros mismos.

A medida que enfrentamos desafíos cada vez mayores, es crucial fomentar un diálogo informado antes de implementar cualquier medida significativa. Las mesas de concertación multisectoriales deben ser parte integral y continua del proceso político, no solo activarse durante emergencias. La ciudadanía merece claridad y certeza para poder tomar decisiones informadas sobre su propio futuro.

Deja un comentario