Un desvío que incomoda a miles
Cada vez que los viajeros se acercan al kilómetro 56 de la carretera Panamericana Sur, se encuentran con un control policial que ha generado más frustración que seguridad. Este punto de revisión, ubicado en Pucusana, no solo interrumpe el flujo vehicular, sino que también plantea serias dudas sobre su efectividad en la lucha contra el crimen.
La metodología utilizada por las autoridades para seleccionar vehículos a detener parece carecer de un criterio claro. En lugar de aplicar técnicas sistemáticas para identificar posibles infractores, se opta por una elección aleatoria. Esta práctica ha sido comparada con buscar piedras en el arroz, donde la probabilidad de encontrar algo ilícito es mínima y el impacto negativo sobre los ciudadanos es considerable.
Los conductores que pasan por este control no solo enfrentan demoras significativas, sino también un malestar creciente ante la falta de transparencia y eficacia. La pérdida de tiempo productivo se traduce en un costo económico que muchos prefieren evitar. La pregunta surge: ¿vale la pena sacrificar horas valiosas en una búsqueda tan poco efectiva?
A diferencia del sector privado, donde la competencia impulsa mejoras continuas, las entidades públicas como las fuerzas policiales no enfrentan presiones similares para optimizar sus procesos. Esto genera una situación donde las prácticas obsoletas persisten sin evaluación ni mejora. Es fundamental exigir a nuestras autoridades que implementen indicadores claros de desempeño, así como análisis costo-beneficio para justificar sus acciones.
Como ciudadanos responsables, debemos abogar por reformas que garanticen una mayor eficiencia en los controles policiales. No se trata solo de cuestionar su eficacia; es necesario proponer alternativas viables que realmente contribuyan a la seguridad pública sin sacrificar nuestro tiempo y bienestar.


