Un nuevo reto comercial para Perú
La reciente decisión del gobierno de Estados Unidos de imponer un arancel adicional del 12,5% a las importaciones provenientes de Perú ha generado preocupación entre los sectores económicos del país sudamericano. Según José Luis Silva Martinot, exministro de Comercio Exterior y Turismo, esta medida podría afectar hasta el 40% de las exportaciones peruanas, especialmente aquellas que no son tradicionales y que poseen un mayor valor agregado.
Durante una entrevista en Canal N, Silva Martinot destacó que los sectores más perjudicados por este nuevo arancel serán las confecciones y la agroexportación. Productos emblemáticos como los arándanos, uvas, y otros cultivos destinados a la exportación se verán gravemente impactados, dado que representan una parte significativa de las ventas peruanas hacia el mercado estadounidense.
A pesar de que el gobierno estadounidense no acusa directamente a Perú por prácticas laborales forzosas, cuestiona el uso de insumos provenientes de países donde se han denunciado tales prácticas, como es el caso de China. Esta situación plantea un dilema para Perú, que busca mantener su competitividad en el mercado internacional mientras enfrenta estas nuevas restricciones comerciales.
A pesar del panorama adverso, Silva Martinot sugirió que existe una posibilidad para reducir el impacto del arancel. El exministro mencionó que si se aprueba una norma que prohíba el uso de insumos vinculados al trabajo forzoso, Perú podría gestionar una reducción del arancel al 10%. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad urgente de avanzar con este proyecto legislativo en el próximo Congreso.
Aunque la medida es severa, no todas las exportaciones peruanas estarán bajo este nuevo régimen arancelario. Materias primas como el cobre, esencial para la industria estadounidense y cuya producción interna es insuficiente, quedarán excluidas del aumento impositivo. Esto ofrece un respiro parcial a algunos sectores productivos.
A medida que Perú navega por estas aguas inciertas en su relación comercial con Estados Unidos, queda claro que se requieren estrategias efectivas para mitigar los efectos negativos sobre su economía. La colaboración entre el sector público y privado será crucial para enfrentar estos desafíos y asegurar un futuro sostenible para las exportaciones peruanas.


