Un viaje de crecimiento y profesionalización
En el competitivo mundo inmobiliario, pocos relatos son tan inspiradores como el de Grupo Reyna. Fundada hace más de diez años por Martín Quispe Reyna y su madre, esta empresa ha evolucionado desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un referente del sector en Lima. Con una facturación que ha pasado de US$2 millones a US$14 millones anuales, la historia de Grupo Reyna es un testimonio del poder de la innovación y la adaptación.
El primer proyecto de Grupo Reyna fue modesto: ocho departamentos construidos con capital propio y recursos obtenidos tras la venta de propiedades familiares. Sin embargo, este pequeño inicio sentó las bases para lo que vendría después. “Los primeros años fueron muy artesanales”, recuerda Quispe Reyna, quien destaca cómo cada proyecto se financiaba con las ganancias del anterior.
A medida que la empresa crecía, también lo hacían sus ambiciones. Una decisión crucial fue recurrir al financiamiento bancario, lo que permitió a Grupo Reyna escalar sus proyectos significativamente. Hasta 2019, operaban exclusivamente con capital propio, pero la llegada de la pandemia obligó a Quispe Reyna a replantear su estrategia empresarial.
“La pandemia nos sacudió muy fuerte”, admite el director. Este desafío llevó a la contratación de un asesor financiero, marcando un cambio hacia una gestión más profesionalizada y estructurada dentro de la compañía.
Hoy en día, Grupo Reyna cuenta con un portafolio impresionante que incluye más de 500 unidades inmobiliarias, tanto terminadas como en desarrollo. Actualmente tienen nueve proyectos activos en diversas fases; cinco están en preventa o construcción y cuatro más se encuentran en etapa técnica.
Entre los proyectos destacados se encuentran Ako Proyecto 11, con 88 departamentos; Vivum, con 34 unidades; y Naara, el mayor del portafolio con 136 unidades. Además, están expandiendo su presencia a zonas como Miraflores y San Bartolo.
No solo han ampliado su oferta inmobiliaria; Grupo Reyna también ha diversificado su modelo de negocio al incluir una gestora de fondos privados creada recientemente. Este nuevo enfoque les permite atraer inversionistas ofreciendo una rentabilidad anual del 12%. La primera emisión del fondo alcanzó los US$1.3 millones, con proyecciones para llegar hasta US$20 millones.
A medida que miran hacia adelante, las proyecciones son optimistas. La compañía planea asegurar hasta siete nuevos terrenos cada año para mantener su ritmo de expansión constante. Quispe Reyna está convencido: “El sector está en un buen momento”, afirmando que hay una creciente confianza entre los inversores y una sólida demanda inmobiliaria.


