Un verano complicado a la vista
El fenómeno de El Niño (FEN) que se avecina podría ser uno de los más severos en la historia reciente del Perú, superando incluso los desafíos enfrentados durante el mandato de Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski. Las proyecciones climáticas sugieren que este evento podría asemejarse a las devastadoras olas de calor e inundaciones que asolaron al país en 1983 y 1998.
Desde hace meses, las consecuencias económicas del FEN ya son palpables. Sectores clave como la agricultura y la pesca han reportado un desempeño negativo, y según un informe del Instituto Peruano de Economía (IPE), el turismo y la generación eléctrica también se verán afectados en los próximos meses. La situación es crítica, especialmente para aquellos que dependen directamente de estos sectores.
Más de ocho millones de peruanos están actualmente en alto riesgo debido a posibles inundaciones provocadas por lluvias intensas. Alarmantemente, casi la mitad de este grupo vulnerable reside en el norte del país, donde solo vive una quinta parte de la población total. En regiones como Piura y Tumbes, más del 60% de sus habitantes enfrenta una situación crítica.
A pesar de ser la capital y ciudad más grande del país, Lima no está preparada para afrontar un FEN intenso. Distritos como Cercado, Carabayllo y Los Olivos presentan niveles críticos de vulnerabilidad. Las recientes lluvias han evidenciado esta falta de preparación, lo que plantea serias preocupaciones sobre cómo responderá la ciudad ante un desastre natural.
En respuesta a esta situación alarmante, el gobierno ha anunciado un plan para implementar un sistema exprés conocido como OxI exprés, destinado a acelerar las obras necesarias para mitigar los efectos del FEN y mejorar la seguridad ciudadana. Sin embargo, muchos expertos advierten que estas acciones son insuficientes para remediar años de desidia en materia preventiva por parte del Estado.
A medida que se acerca este fenómeno climático potencialmente devastador, es crucial que el gobierno peruano busque apoyo técnico y material desde otros países. La colaboración entre el sector privado y las autoridades será esencial para enfrentar lo que se avecina. Con toda esta ayuda necesaria, queda claro que el tiempo apremia.


