La crisis pesquera y su impacto en la economía peruana
La campaña de pesca de anchoveta en Perú se encuentra en un momento crítico, marcado por el calentamiento del mar y la suspensión temporal de actividades debido a la alta presencia de juveniles. En una reciente entrevista durante el Día1 Summit, Jéssica Luna, presidenta del Consejo Directivo de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), advirtió sobre las consecuencias que podría acarrear un agravamiento de las condiciones climáticas para el sector pesquero y, por ende, para la economía nacional.
Luna destacó que desde inicios del año se han recibido alertas sobre un posible fenómeno de El Niño, lo que ha llevado a una gestión más cautelosa del recurso pesquero. La primera temporada comenzó con una cuota asignada de 1,91 millones de toneladas, pero ya se ha ordenado una suspensión debido a la alta cantidad de juveniles en las aguas. Este tipo de situaciones no son nuevas; el año 2023 fue testigo de una cancelación casi total de la primera temporada, lo que resultó en desembarques mínimos y afectaciones severas al empleo.
La presidenta enfatizó que el sector pesquero representa aproximadamente el 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) peruano y genera alrededor de 250 mil empleos directos e indirectos. La falta de actividad pesquera no solo afecta a los pescadores, sino también a las pequeñas empresas proveedoras y al comercio local. Durante el año pasado, muchos puertos parecían desiertos debido a la inactividad laboral.
A medida que avanza esta campaña pesquera, persiste la incertidumbre respecto a si habrá una segunda temporada. Luna mencionó que si no se logra abrir esta ventana adicional para la pesca, las repercusiones serían devastadoras tanto para el sector como para el país. Las proyecciones actuales sugieren un posible empeoramiento del clima hacia mitad del año, lo cual podría complicar aún más las operaciones pesqueras.
A pesar del panorama sombrío, Luna subrayó que las empresas pesqueras están acostumbradas a manejar riesgos ambientales variables. Sin embargo, existe preocupación por los efectos sociales derivados del desempleo masivo en caso de prolongarse estas suspensiones. La clave radica en mantener un monitoreo constante sobre las condiciones oceanográficas y ambientales para tomar decisiones informadas.
A pesar del contexto adverso, Luna también ve oportunidades para desarrollar una industria acuícola robusta en Perú. Con China como principal mercado para productos como harina y aceite de pescado, es crucial diversificar y fortalecer este sector ante posibles caídas en producción.
Luna concluyó su intervención haciendo un llamado al próximo gobierno para priorizar medidas que garanticen estabilidad al sector pesquero. Esto incluye mejorar los servicios públicos esenciales como salud y educación en áreas costeras donde viven muchos trabajadores dependientes directamente del mar.


