Economía

La educación en la encrucijada: ¿será prioridad para el próximo gobierno?

La educación enfrenta desafíos críticos que deben ser abordados por el próximo gobierno si se quiere asegurar un futuro próspero.

Diego Cárdenas 3 min de lectura
La educación en la encrucijada: ¿será prioridad para el próximo gobierno?

Un desafío inminente

La educación se presenta como uno de los grandes retos que deberá enfrentar el próximo gobierno, un tema que, a pesar de su importancia, corre el riesgo de ser eclipsado por otros asuntos más visibles durante la campaña electoral. Con un contexto social y económico complejo, es fundamental que tanto candidatos como votantes reconozcan la urgencia de abordar esta problemática.

Un informe reciente del Instituto Peruano de Economía revela cifras alarmantes: el 48% de las escuelas públicas en el país requieren ser demolidas debido a su estado crítico. Esta situación afecta a aproximadamente uno de cada cinco estudiantes matriculados en estas instituciones. La falta de atención a la infraestructura educativa no solo pone en riesgo la seguridad física de los alumnos, sino que también limita su capacidad para aprender en un entorno adecuado.

A pesar de las promesas realizadas en el pasado, como el Plan Nacional de Infraestructura Educativa aprobado en 2017, los avances han sido escasos. En lugar de cerrar la brecha existente, esta se ha ampliado. Se estimaba que para 2025 se necesitarían S/ 172.000 millones para mejorar las condiciones educativas; sin embargo, este monto es ahora un 25% mayor al previsto inicialmente. Además, mientras que las escuelas urbanas han visto una leve mejora en sus servicios básicos, las rurales han retrocedido significativamente.

No obstante, no todo está perdido. El sector privado tiene un papel crucial que desempeñar mediante iniciativas como Obras por Impuestos y alianzas público-privadas enfocadas en educación técnica y digital. Estas colaboraciones pueden ayudar a cerrar brechas y preparar a los estudiantes con las competencias necesarias para enfrentar un mercado laboral cada vez más exigente.

Aunque mejorar la educación puede parecer una inversión a largo plazo, es esencial comenzar desde ahora con acciones concretas. Esto incluye no solo la mejora física de las infraestructuras educativas sino también garantizar una formación adecuada y meritocrática para los docentes. La reducción de la pobreza también juega un papel importante; muchos jóvenes se ven obligados a abandonar sus estudios para trabajar y contribuir económicamente a sus familias.

A medida que nos acercamos al año 2026, será vital evaluar cómo se están abordando estos desafíos educativos justo cuando se publiquen los resultados de la próxima prueba Pisa. Este será un indicador clave sobre dónde se encuentra realmente nuestro sistema educativo y qué pasos deben tomarse para mejorarla.

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