La escasez de GNV paraliza servicios esenciales
La reciente crisis del gas natural vehicular (GNV) ha desatado una serie de consecuencias alarmantes en Lima, afectando no solo a los conductores, sino también a servicios públicos vitales. En Villa El Salvador, por ejemplo, más de 500 toneladas de basura se han acumulado debido a la paralización de 28 camiones compactadores que dependen del GNV. La municipalidad local ha señalado que esta situación es resultado directo de la decisión del Ministerio de Energía y Minas (Minem) de desactivar los chips de abastecimiento para estos vehículos, excluyéndolos del grupo priorizado durante la actual emergencia energética.
El impacto del desabastecimiento no se limita al transporte público; también ha generado situaciones peligrosas. Recientemente, un vehículo se incendió en el cruce entre las avenidas Venezuela y Universitaria tras ser abastecido con gas licuado de petróleo (GLP), a pesar de estar diseñado para funcionar con GNV. Este incidente provocó pánico entre los transeúntes y conductores que presenciaron cómo las llamas consumían el automóvil.
Los efectos económicos son palpables para miles de conductores que dependen del GNV para su trabajo diario. Con largas filas en las estaciones de servicio y restricciones severas en la distribución, muchos se ven obligados a buscar alternativas costosas o incluso arriesgadas. La crisis ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sistema energético peruano y su dependencia del gas natural.
En respuesta a esta emergencia, el gobierno ha tomado medidas drásticas. La jefa del gabinete, Denisse Miralles, anunció que se priorizará el suministro de gas natural para hogares y transporte público masivo. Un Comité de Crisis ha sido establecido para abordar la situación y mitigar sus efectos negativos sobre la población.
El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN) ha intensificado sus operativos en grifos para asegurar que el GNV sea destinado únicamente a sectores priorizados. Las estaciones que incumplan estas regulaciones podrían enfrentar severas sanciones económicas.
A pesar del caos actual, el Minem asegura que no habrá un aumento inmediato en el precio del balón de GLP, aunque expertos advierten sobre posibles incrementos si la situación no mejora pronto. La directora general de Hidrocarburos enfatizó que están monitoreando constantemente el abastecimiento para evitar impactos adicionales en los costos.


