Impacto inminente de la restricción de gas natural
La reciente decisión del Ministerio de Energía y Minas (Minem) de restringir el uso de gas natural vehicular (GNV) ha desatado una alarma significativa en Perú. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), esta medida podría afectar a más de 1,3 millones de peruanos, quienes dependen económicamente del transporte que utiliza este combustible.
Alberto Morisaki, gerente de estudios económicos y estadísticas de la AAP, destacó que aproximadamente 336 mil vehículos livianos, muchos de ellos taxis, utilizan GNV. La transición forzada a gasolina podría triplicar los costos operativos para estos conductores. Por ejemplo, un taxista que actualmente gasta alrededor de S/650 mensuales en GNV vería sus gastos superar los S/2.100 al mes si se ve obligado a cambiar a gasolina.
Este aumento significativo en los costos no solo afectaría a los conductores, sino también a las familias que dependen de sus ingresos. La presión económica podría llevar a una reducción drástica en su calidad de vida, ya que el gasto adicional impactaría directamente en su capacidad para cubrir necesidades básicas.
Morisaki también advirtió sobre las repercusiones más amplias que esta restricción podría tener sobre el transporte público y los precios generales. Aunque se ha indicado que el transporte público no se verá afectado directamente por esta medida, muchos buses operan con GNV y podrían enfrentar problemas si la situación persiste. Además, alrededor de 2.500 camiones, que combinan GNV y diésel, tendrían que recurrir a combustibles más caros, lo cual encarecería aún más los productos básicos en todo el país.
A la crisis energética se suman factores externos como fenómenos climatológicos adversos que han interrumpido carreteras y vías importantes. Además, Morisaki mencionó un reciente aumento del precio del petróleo debido al conflicto en el Medio Oriente, lo cual añade presión al mercado energético global.
A pesar del estado crítico actual, las reservas disponibles podrían abastecer al mercado local durante aproximadamente 14 días. Sin embargo, esto depende críticamente de la pronta reparación del ducto dañado que transporta el gas natural. Si no se resuelve rápidamente esta situación, es probable que también empiece a afectar residencias y comercios.


