Una historia de redención y rechazo
Sebastián Marroquín, conocido anteriormente como Juan Pablo Escobar, ha decidido romper el silencio y compartir su experiencia como hijo del infame narcotraficante colombiano. En su próxima conferencia titulada “Una Historia para No Repetir”, que se llevará a cabo el 7 de octubre en Perú, Marroquín busca desmitificar la figura de su padre y ofrecer una perspectiva única sobre las consecuencias del narcotráfico.
<pdesde muy joven, Sebastián fue testigo del poder y la riqueza que su padre acumuló a través del crimen. Sin embargo, lo que más le impactó no fue el lujo, sino las enseñanzas contradictorias que recibió. “Tú tienes que estudiar, debes prepararte…”, recuerda Marroquín al citar a su padre. Este consejo se convirtió en un faro en medio de la oscuridad que rodeaba su infancia. A pesar de las circunstancias, eligió seguir un camino diferente al de su progenitor.
Creció enfrentando una compleja dualidad: por un lado, el amor hacia un padre cariñoso; por otro, el horror de sus acciones criminales. “No le tuve miedo a mi padre. Me daba miedo que él no sintiera miedo…”, confiesa Sebastián, quien desde temprana edad cuestionó las decisiones violentas de Escobar.
La muerte de Pablo Escobar en 1993 marcó un punto de inflexión en la vida de Sebastián. Enfrentado con el deseo de venganza tras perder a su padre, decidió tomar otro rumbo: “No puedo convertirme en aquello contra lo que he luchado toda mi vida…”. Esta decisión lo llevó a vivir en exilio durante más de tres décadas mientras buscaba construir una nueva identidad alejada del legado familiar.
A lo largo de los años, Marroquín ha sentido una profunda responsabilidad moral por los crímenes cometidos por su padre. Ha hablado con más de 150 familias afectadas por la violencia del narcotráfico para pedir perdón y buscar sanación. “Pedir perdón no significa olvidar…”, afirma mientras reflexiona sobre cómo lidiar con el dolor causado por sus acciones pasadas.
Sebastián también critica cómo se ha romantizado la figura de Pablo Escobar en medios contemporáneos. Considera que muchas producciones han hecho apología al narcotráfico sin mostrar sus devastadoras consecuencias: “Las series son propaganda y glorificación…”. Su objetivo es cambiar esta narrativa para evitar que futuras generaciones repitan los errores del pasado.
A medida que se prepara para compartir su historia en Perú, Sebastián Marroquín espera inspirar a otros a rechazar caminos destructivos similares al suyo: “Puedes dar un paso al costado y elegir un camino distinto…”. Con cada palabra compartida busca no solo liberar su propio peso emocional sino también ofrecer esperanza a quienes aún están atrapados en ciclos violentos.


