Economía

Crisis energética en Perú: ¿Por qué cerrar colegios no es la solución?

La reciente suspensión temporal de clases en Lima Metropolitana y Callao genera un debate sobre su efectividad frente a la crisis energética provocada por una deflagración en Camisea.

Andrea Huamán 3 min de lectura
Crisis energética en Perú: ¿Por qué cerrar colegios no es la solución?

La emergencia que sacude a Lima y Callao

El 6 de marzo, el Ministerio de Educación de Perú tomó una decisión drástica: suspender las clases presenciales en Lima Metropolitana y el Callao durante una semana. Esta medida fue impulsada por una deflagración en el gasoducto de Camisea, ubicado en Cusco, que interrumpió el suministro de gas natural hacia la capital. Aunque el Gobierno argumentó que esta acción buscaba reducir la movilidad urbana mientras se restablecía el abastecimiento energético, muchos cuestionan si realmente es la mejor respuesta ante esta crisis.

Una de las principales críticas a esta decisión es su impacto negativo sobre los estudiantes. Según datos del INEI, casi el 40% de los hogares en Lima no cuenta con los recursos necesarios para que los niños puedan asistir a clases virtuales. Esto significa que miles de estudiantes se ven obligados a perder valiosas oportunidades educativas. Además, encuestas realizadas durante la pandemia revelaron que casi la mitad de los padres consideraban que el rendimiento académico de sus hijos había disminuido con la educación a distancia.

Cerrar colegios también tiene repercusiones económicas significativas. En muchas familias peruanas, especialmente aquellas encabezadas por mujeres trabajadoras informales como vendedoras o comerciantes ambulantes, este cierre implica una pérdida directa de ingresos. Cuando un niño se queda en casa debido al cierre del colegio, alguien debe cuidarlo, lo cual puede resultar en una semana sin trabajo para esos padres.

A pesar del contexto crítico, existen alternativas más efectivas que no implican sacrificar la educación. Por ejemplo, permitir que el mercado del transporte se ajuste naturalmente podría ser una solución viable. Los taxistas con vehículos duales pueden cambiar al uso de gasolina sin necesidad de cerrar escuelas. Este tipo de ajuste permite al mercado adaptarse sin afectar directamente a los estudiantes.

Otra opción sería compensar directamente a aquellos afectados por la crisis energética utilizando mecanismos ya existentes. El programa gubernamental para convertir vehículos a GNV tiene un registro claro de beneficiarios y podría ser utilizado para ofrecer apoyo financiero directo sin interrumpir las clases escolares.

Cerrar colegios ante situaciones como esta debería ser considerado como un último recurso. La educación es fundamental no solo para el desarrollo académico sino también para garantizar alimentos y bienestar social entre millones de niños peruanos. Más allá del contexto actual, es crucial desarrollar políticas públicas responsables que protejan las aulas y busquen soluciones más justas y efectivas ante emergencias energéticas.

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