El reto de Mano Menezes en las Eliminatorias
Con la mirada puesta en las Eliminatorias para el Mundial 2030, la selección peruana se enfrenta a un desafío crucial: cómo preparar a su equipo para jugar en condiciones de altura. Si los partidos se disputan en Cusco o Puno, el entrenador Mano Menezes deberá considerar no solo el talento individual, sino también la capacidad de sus jugadores para adaptarse a estas exigentes condiciones.
Entre los jóvenes talentos que podrían ganarse un lugar en la convocatoria destaca Matías Lazo, un defensor de 23 años que ha demostrado su valía con 20 partidos esta temporada. Su impresionante precisión en los pases (95% en campo propio) y su capacidad defensiva lo convierten en una opción atractiva para el técnico. Junto a él, Matías Zegarra, un prometedor jugador de solo 19 años, ha tenido un impacto notable con tres goles y cuatro asistencias en 21 encuentros.
No obstante, no todo son jóvenes promesas. La experiencia también juega un papel fundamental. Gerson Barreto, volante del Cienciano, aporta equilibrio al equipo con sus nueve intercepciones y 39 balones recuperados en diez partidos. A sus 31 años, es uno de esos jugadores que pueden marcar la diferencia cuando se necesita mayor control del juego.
Por otro lado, Alejandro Hohberg, con 34 años y una destacada trayectoria, suma ya 11 goles esta temporada. Su habilidad para crear oportunidades (nueve ocasiones claras) lo convierte en una alternativa valiosa cerca del área rival.
No se puede pasar por alto a Jhonny Vidales, quien ha sido incluido dos veces en el once ideal del Clausura gracias a sus 11 goles y una asistencia. También está Beto da Silva, compañero de Vidales, que aunque no tiene cifras tan impresionantes como su colega, muestra regularidad con ocho goles y tres asistencias.
Aparte de los futbolistas locales, hay quienes ya están familiarizados con jugar a gran altitud. Jesús Pretell, quien milita en LDU Quito, es uno de ellos. Con experiencia acumulada jugando regularmente a más de 2800 metros sobre el nivel del mar, su inclusión podría ser clave ante rivales como Argentina o Brasil.
Menezes tiene ante sí una tarea compleja: formar un equipo competitivo que combine juventud y experiencia sin caer en la trampa de seleccionar únicamente por criterios geográficos. La clave radica en encontrar el balance adecuado entre jugadores que puedan rendir bien bajo presión y aquellos que aporten calidad técnica al juego.
A medida que se acerca el inicio de las Eliminatorias, Perú tiene una ventaja única: su propia altitud. La planificación estratégica será esencial para maximizar este recurso natural mientras se construye un equipo sólido capaz de competir al más alto nivel internacional.


