Un descenso alarmante en la popularidad
La reciente encuesta nacional realizada por Datum Internacional ha revelado un cambio significativo en la percepción pública hacia la presidenta Keiko Fujimori. Su nivel de aprobación ha caído de un 60% en agosto a un preocupante 42% en septiembre, lo que representa una disminución de 18 puntos porcentuales en solo un mes. Este descenso plantea interrogantes sobre su capacidad para mantener el apoyo popular y navegar los desafíos políticos que enfrenta.
El estudio también arroja luz sobre la situación del gabinete. El primer ministro Luis Galarreta enfrenta una desaprobación del 49%, mientras que solo el 31% respalda su gestión. En cuanto al ministro de Economía, Elmer Cuba, el panorama no es mejor, con un 43% de desaprobación frente a un 31% de aprobación. Estos números sugieren una creciente insatisfacción con las políticas económicas y sociales implementadas por el gobierno.
La encuesta también evaluó la percepción sobre las dos cámaras del Congreso peruano. La Cámara de Senadores tiene una desaprobación del 47%, mientras que la Cámara de Diputados no se queda atrás con un 45%. A pesar de estos números negativos, existe un respaldo mayoritario para otorgar facultades legislativas al Ejecutivo, aunque este apoyo ha disminuido notablemente, pasando del 67% en agosto al 54% en septiembre.
A medida que crece el descontento hacia las instituciones gubernamentales, también aumenta el número de ciudadanos que consideran que el Congreso no debería otorgar más facultades al Ejecutivo; este porcentaje ha subido del 24% al 36%. Esta tendencia podría complicar aún más la gobernabilidad y limitar las acciones legislativas necesarias para abordar los problemas urgentes del país.
A pesar de los desafíos políticos internos, hay consenso entre los ciudadanos respecto a ciertos temas críticos. Un abrumador 80% apoya la participación activa de las Fuerzas Armadas en acciones relacionadas con la seguridad externa y operaciones dentro de los penales. Además, el 71% está a favor de establecer criterios claros para clasificar a organizaciones criminales como terroristas, lo que indica una preocupación generalizada por la seguridad nacional.
A medida que se acercan elecciones cruciales y se intensifican los debates sobre reformas legislativas, estos resultados podrían tener repercusiones significativas para Keiko Fujimori y su administración. La caída en su popularidad podría ser un indicativo claro de que los ciudadanos están demandando cambios reales y efectivos ante una situación política cada vez más compleja.


