Un sueño a gran altura
La idea de que la selección peruana juegue en Puno durante las eliminatorias para el Mundial 2030 ha comenzado a tomar forma. Jean Ferrari, director general de fútbol de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), visualiza un escenario donde Perú se enfrenta a Argentina en el Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano, con una multitud celebrando una victoria contundente. Sin embargo, Ferrari es consciente de que convertir este sueño en realidad requiere un esfuerzo considerable y una planificación meticulosa.
Puno se encuentra a 3.822 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en uno de los estadios más altos del mundo. Esta altitud ofrece una ventaja competitiva única, pero también plantea desafíos significativos para los jugadores que no están acostumbrados a jugar en tales condiciones. Javier Arce, experimentado técnico peruano, enfatiza que no se trata solo de llevar al equipo unos días antes del partido; es esencial implementar un proceso adecuado de adaptación.
Arce recuerda su experiencia dirigiendo equipos como Binacional y Alfonso Ugarte, donde tuvo que preparar a futbolistas provenientes del llano para competir en la altura. “La adaptación es clave”, afirma Arce. “Los primeros días son cruciales y requieren monitoreo constante”. Para él, un periodo mínimo de diez días sería ideal para preparar adecuadamente a los jugadores.
A pesar de contar con futbolistas talentosos, muchos seleccionados peruanos juegan en Lima o en ligas extranjeras donde las condiciones son diferentes. Arce sugiere que la FPF debería considerar convocar a jugadores que ya están adaptados a la altitud y han demostrado su capacidad para rendir bajo estas exigencias físicas.
Jugar en Puno no solo tiene implicaciones deportivas; también podría tener un impacto económico significativo para la región. Max Macedo, periodista local, destaca cómo recibir partidos internacionales podría beneficiar al comercio local y al turismo. La posibilidad de llenar hoteles y restaurantes durante estos eventos representa una oportunidad valiosa para el desarrollo económico regional.
A medida que se avanza hacia esta posibilidad, Ferrari subraya la necesidad de coordinar con clubes locales y establecer protocolos claros para asegurar que los jugadores lleguen bien preparados. La logística será fundamental: desde controles médicos hasta planes específicos para cada jugador según su respuesta física ante la altitud.
Aunque aún queda mucho por hacer antes de concretar esta ambiciosa propuesta, el Estadio UNA podría convertirse no solo en una alternativa viable sino también en una herramienta competitiva si se gestiona correctamente. La visión romántica del 3-0 ante Argentina puede hacerse realidad si Perú logra adaptarse mejor que sus rivales y utiliza las alturas como su fortaleza definitiva.


