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La adaptación cinematográfica de ‘Los inocentes’: un viaje a la adolescencia en tiempos modernos

La icónica novela 'Los inocentes' regresa con fuerza al panorama cultural gracias a una nueva adaptación cinematográfica dirigida por Tejada.

Valeria Quispe 3 min de lectura
La adaptación cinematográfica de ‘Los inocentes’: un viaje a la adolescencia en tiempos modernos

Un clásico literario renace en la pantalla grande

La obra maestra de Oswaldo Reynoso, ‘Los inocentes’, que causó revuelo en Lima tras su publicación en 1961, está lista para cautivar a una nueva generación a través de su adaptación cinematográfica. La película, dirigida por el talentoso cineasta Tejada, busca no solo rendir homenaje al libro, sino también reinterpretar sus temas universales desde una perspectiva contemporánea.

Tejada, quien ha explorado diversos temas en su carrera, se sintió atraído por la complejidad de la masculinidad que se refleja en los personajes del libro. En sus propias palabras, la película aborda “lo mal que nos han enseñado a ser hombres”, un tema relevante que resuena con muchos jóvenes hoy en día. El director ha decidido tomar licencias creativas para acercar la narrativa a su propia experiencia personal y así ofrecer una visión más íntima y auténtica.

El proceso de casting fue meticuloso; tras un extenso proceso que incluyó búsquedas callejeras y talleres intensivos, los actores seleccionados lograron encarnar las emociones crudas de sus personajes. Diego Cruchaga Ponce de León da vida a Cara de Ángel, mientras que Joshua Salinas interpreta al conflictuado Colorete. Tejada enfatiza que cada actor aportó algo único a su papel, transformando no solo su apariencia sino también su forma de ver el mundo.

A lo largo del filme, el rock peruano juega un papel crucial. Desde el guion inicial, Tejada incorporó canciones emblemáticas que acompañan las escenas clave. Bandas como Plug Plug y Cuchillazo son parte integral del ambiente sonoro que envuelve esta historia juvenil. De hecho, el propio director compuso un tema musical para una de las bandas ficticias dentro del relato.

El rodaje tuvo lugar durante cuatro semanas y muchas escenas fueron filmadas bajo el manto nocturno de Lima. Esta elección estética no fue casual; Tejada buscaba capturar la soledad del protagonista mediante calles desiertas que reflejan su mundo interno. “Las calles sin gente permitían transmitir el mundo interno del personaje”, explica el director sobre esta decisión visual.

A medida que se acerca la fecha del estreno comercial, las expectativas crecen entre quienes conocen la obra original y aquellos nuevos espectadores. La película ha sido bien recibida en festivales internacionales como Guadalajara y Lima, donde ha generado conversaciones sobre sus referencias culturales y musicales. Tejada espera que esta adaptación sirva como puente entre generaciones: “Quiero que quienes vean la película se animen a leer el libro”, afirma con entusiasmo.

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