La llegada de la IA agéntica
En 2026, Perú se encuentra en una encrucijada tecnológica. La introducción de la inteligencia artificial agéntica promete revolucionar sectores clave como el comercio, la educación y la salud. Este nuevo enfoque no solo busca automatizar tareas, sino que también permite a los sistemas de IA interactuar entre sí, creando un ecosistema más dinámico y eficiente.
Según el Government AI Readiness Index 2025, Perú ocupa el puesto 59 a nivel mundial en cuanto a la incorporación de IA por parte del Estado. Sin embargo, se posiciona séptimo en América Latina, detrás de países como Chile y Brasil. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo el país puede aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece esta tecnología emergente.
La implementación de IA agéntica podría transformar radicalmente la experiencia del consumidor. Juan Moscoso, gerente comercial de AMD, destaca que esta tecnología permitirá una personalización sin precedentes en el comercio electrónico. Al integrar diferentes motores de IA, las empresas podrán ofrecer recomendaciones más precisas y reducir los tiempos de respuesta al cliente.
En el ámbito financiero, las aplicaciones son igualmente prometedoras. La detección de fraudes y el análisis de riesgos se verán potenciados por sistemas que no solo generan alertas, sino que también pueden tomar decisiones informadas basadas en datos históricos.
A pesar del potencial transformador de la IA agéntica, Luis Caro, líder de IA y Nube en AWS Latinoamérica, advierte sobre la necesidad urgente de preparar a los profesionales del futuro. Las universidades peruanas están comenzando a ofrecer programas especializados en inteligencia artificial; sin embargo, muchos centros educativos aún operan con infraestructura obsoleta.
Caro señala que es crucial contar con datos bien gobernados y seguridad integrada para maximizar los beneficios que esta tecnología puede aportar al país. Sin estos elementos fundamentales, existe el riesgo de que Perú no logre capitalizar su ventaja competitiva.
A pesar del costo asociado con las tecnologías avanzadas, tanto Caro como Moscoso coinciden en que la IA tiene el potencial para democratizar servicios esenciales. En áreas como educación y salud, modelos analíticos pueden ayudar a comunidades vulnerables a acceder a recursos previamente inalcanzables.
“Si bien hay desafíos significativos por delante, si se utiliza correctamente, la inteligencia artificial puede ser un motor para reducir desigualdades”, afirma Caro.
A medida que nos acercamos al 2026, surge una pregunta fundamental: ¿podrá Perú mantenerse al día con los avances globales en inteligencia artificial? Con un marco regulatorio adecuado y una inversión significativa en educación e infraestructura tecnológica, es posible que este país andino pueda no solo seguirle el paso al resto del mundo sino también convertirse en un líder regional en innovación tecnológica.


