Un arresto inesperado
Marie-Thérèse Ross, una viuda francesa de 85 años, se encontró en el centro de una controversia migratoria tras ser detenida en Alabama el pasado mes. Su arresto, parte de una ofensiva del gobierno estadounidense, ha resonado a nivel internacional y ha puesto de relieve las condiciones dentro de los centros de detención.
Marie-Thérèse llegó a Estados Unidos con la esperanza de comenzar un nuevo capítulo junto a su difunto esposo, William B. Ross, un veterano militar que conoció en la década de 1950. Tras décadas separados por la distancia y las circunstancias, se casaron en abril de 2025. Sin embargo, su felicidad se vio truncada por la muerte repentina de William en enero.
El 1 de abril, Marie-Thérèse fue arrestada bajo acusaciones de haber excedido el tiempo permitido por su visa. En cuestión de minutos, cinco agentes golpearon su puerta y la esposaron mientras aún vestía su pijama. La experiencia fue aterradora; no solo para ella sino también para muchas mujeres que compartían el centro con ella.
“Niños llorando y madres angustiadas”, relató Ross sobre las noches en el centro de detención en Luisiana. A pesar del ambiente hostil y ruidoso, donde los gritos eran constantes y las reglas estrictas predominaban, encontró momentos conmovedores entre sus compañeras detenidas que la llamaban “Abuela”.
A medida que pasaron los días bajo custodia federal, Marie-Thérèse comenzó a reflexionar sobre su visión anterior del país que había considerado como un símbolo de libertad. “Antes pensaba que aquí no arrestaban a las personas por su apariencia”, comentó con tristeza al recordar cómo muchas mujeres sudamericanas estaban allí simplemente por buscar una mejor vida.
A pesar del trauma vivido durante sus 16 días en detención, Marie-Thérèse ha decidido utilizar su voz para abogar por aquellos que aún están atrapados en este sistema injusto. “Les prometí que hablaría sobre ellas”, afirmó con determinación mientras se recupera con su familia en Francia.
El ministro francés de Exteriores también intervino, pidiendo públicamente su liberación al considerar inaceptables los métodos utilizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) estadounidense.
Aún lidiando con secuelas emocionales significativas como lagunas mentales y angustia postraumática, Marie-Thérèse busca atención médica para sanar tanto física como emocionalmente. Su historia es un recordatorio poderoso sobre las realidades del sistema migratorio estadounidense y cómo afecta a personas vulnerables.


