Un crimen que conmociona a Perú
La reciente aparición del cuerpo de Zoila Castillo, junto al de su hijo de seis años, ha desatado una ola de indignación y dolor en la sociedad peruana. Ambos fueron reportados como desaparecidos el pasado 16 de mayo, tras salir de su hogar con destino a Tarapoto, donde se encontrarían con Alexis Alcántara Tellería, principal sospechoso del doble homicidio.
En un giro inesperado en las investigaciones, el Ministerio Público ha decidido trasladar a Alcántara desde Lima hacia Tarapoto. Este movimiento se produce después del hallazgo de los cuerpos en Uchiza, lo que ha llevado a las autoridades a reestructurar sus pesquisas. Inicialmente, se había previsto que el sospechoso cumpliera con ciertos procedimientos legales en la capital; sin embargo, la urgencia por esclarecer los hechos ha acelerado este traslado.
Alcántara fue identificado como la última persona en tener contacto con Zoila y su hijo antes de que desaparecieran. La Policía Nacional del Perú (PNP) actuó rápidamente y logró capturarlo en Jesús María, bajo orden judicial. Según declaraciones del general Glen García Chávez, director de investigación contra la trata de personas y tráfico ilícito de migrantes, este cambio es crucial para continuar con los peritajes necesarios en la zona donde ocurrieron los hechos.
A medida que avanza la investigación, se han postergado varias diligencias programadas inicialmente para tomar declaración al detenido y analizar el contenido del teléfono celular de Zoila Castillo. La aparición del cuerpo sin vida ha complicado aún más el proceso legal. Las autoridades esperan obtener resultados claros sobre las causas de muerte mediante una necropsia que está siendo realizada.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, el país observa atentamente cómo se desenvuelven las investigaciones. Alexis Alcántara enfrenta un mandato de detención preliminar por siete días mientras se espera su traslado a Tarapoto para continuar con las indagaciones pertinentes. Este caso no solo pone en evidencia la violencia que enfrentan muchas mujeres en Perú sino también resalta la necesidad urgente de justicia para las víctimas.


