Una disculpa que resuena en el mundo de la música
En un giro inesperado dentro del ámbito musical peruano, Óscar Custodio, propietario de la reconocida agrupación de cumbia La Bella Luz, ha decidido dar un paso al frente y ofrecer disculpas públicas a Naldy Saldaña. Este acto se produce tras una serie de acusaciones graves que han sacudido a la industria, incluyendo una denuncia por presunto acoso sexual contra el exdirector musical César Sánchez Chavesta.
Durante una emotiva entrevista con la periodista Magaly Medina, Custodio no solo reconoció su error, sino que también expresó su arrepentimiento hacia Naldy y su familia. Con voz entrecortada, admitió que había fallado al no actuar con rapidez ante las denuncias recibidas. «Quiero pedirle perdón a la señorita Naldy Saldaña, quiero pedirle perdón a su familia… debo asumir el gran error de no haberlos separado en su momento», declaró.
A pesar de haber recibido pruebas del acoso, Custodio optó por mantener a César Sánchez en su puesto, lo cual generó críticas tanto internas como externas. En este sentido, Magaly Medina le recordó que sus acciones no coincidían con sus palabras. A pesar del apoyo verbal brindado a Naldy para denunciar al exdirector musical, Custodio permitió que Sánchez continuara trabajando sin restricciones.
Custodio reflexionó sobre su papel como líder y empresario: «Acepto ese error… Me equivoqué. Soy un ser humano y voy a aceptar la verdad y asumir las consecuencias… De repente ahí ha habido un mal asesoramiento; me dejé llevar por la relación familiar». Estas declaraciones han abierto un debate sobre la responsabilidad ética dentro del entorno laboral y familiar.
A medida que esta situación continúa desarrollándose, muchos se preguntan cómo afectará esto a La Bella Luz y su reputación. La agrupación ha sido parte integral del panorama musical peruano durante años, pero ahora enfrenta un escrutinio público sin precedentes debido a estos acontecimientos. Las palabras de Custodio podrían ser vistas como un intento genuino de rectificar errores pasados o simplemente como una estrategia para mitigar el daño reputacional.


