Un comportamiento común que revela más de lo que pensamos
En la vida cotidiana, es habitual ver a personas que, tras aparcar su coche, regresan para comprobar si realmente cerraron las puertas. Este acto, aunque parece trivial, ha sido objeto de estudio por parte de psicólogos que han encontrado que detrás de esta conducta se esconde una compleja necesidad de control.
Según los expertos en psicología, la repetición de este comportamiento no siempre está motivada por un deseo genuino de seguridad. En muchas ocasiones, refleja una intolerancia a la incertidumbre, donde el individuo se siente obligado a verificar para calmar su ansiedad. Este fenómeno puede ser especialmente evidente en áreas urbanas con altas tasas de criminalidad, donde el miedo al robo puede intensificar estas conductas.
Los especialistas identifican varios factores que pueden contribuir a esta necesidad compulsiva:
- Lapsos en la memoria a corto plazo: Al realizar tareas automáticas como cerrar el coche mientras se piensa en otras cosas, es fácil olvidar si realmente se completó la acción.
- Intolerancia a la incertidumbre: Las personas propensas a preocuparse por posibles escenarios negativos tienden a revisar constantemente para evitar cualquier culpa o ansiedad anticipatoria.
- Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC): En casos extremos, esta necesidad puede ser un síntoma clínico del TOC, donde las revisiones son tan frecuentes que interfieren con la vida diaria.
A menudo se piensa que quienes realizan estas comprobaciones son despistados o desorganizados; sin embargo, muchos son individuos responsables y meticulosos. El psicoterapeuta cognitivo-conductual Christian Hughes señala que mientras la mayoría realiza verificaciones ocasionales sin problemas posteriores, otros quedan atrapados en un ciclo de duda y ansiedad. ‘La revisión deja de ofrecer tranquilidad y genera aún más inseguridad’, explica Hughes.
Detrás del impulso constante por verificar hay un profundo miedo al error. La psicóloga Marta Cordero indica que aquellos con comportamientos compulsivos suelen experimentar dudas persistentes sobre sus acciones cotidianas. Este temor intenso puede llevarlos a revisar repetidamente situaciones específicas para evitar consecuencias negativas imaginadas.
Afrontar esta necesidad compulsiva requiere un enfoque consciente y estrategias adecuadas. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser efectiva para ayudar a las personas a gestionar su ansiedad y reducir estos comportamientos repetitivos. Aprender técnicas para lidiar con la incertidumbre puede ser clave para recuperar el control sobre sus vidas sin caer en ciclos perjudiciales.


