Un legado olvidado
La historia de la salud mental en Perú es un reflejo del cambio social y científico que ha experimentado el país a lo largo de los siglos. En este contexto, el Museo de Historia de la Psiquiatría, ubicado en el Hospital Víctor Larco Herrera, se erige como un testimonio invaluable del pasado. Desde su fundación, este museo ha preservado una colección única que incluye instrumentos médicos, fotografías históricas y obras de arte creadas por pacientes, ofreciendo una mirada profunda a las prácticas psiquiátricas desde el siglo XIX hasta nuestros días.
En épocas pasadas, aquellos que sufrían trastornos mentales eran tratados con desprecio y marginación. La sociedad colonial consideraba a estos individuos como poseídos o endemoniados, condenándolos a vivir en condiciones deplorables dentro de “loquerías”. Sin embargo, con la llegada del Hospital de la Misericordia en 1859 y su posterior transformación en el actual hospital Víctor Larco Herrera en 1918, se inició un proceso de humanización en el tratamiento psiquiátrico.
Bajo la dirección del Dr. Honorio Delgado, se implementaron tratamientos formales y terapias innovadoras para la época. Este cambio marcó un hito significativo al introducir medicamentos psiquiátricos como la clorpromazina y técnicas más compasivas que reemplazaron prácticas inhumanas como las camisas de fuerza.
La curadora del museo, Diana Bustamante, destaca tres ejes fundamentales que sostienen su patrimonio: los registros de admisión detallados, los instrumentos utilizados para contener a los pacientes y una pinacoteca con obras realizadas por ellos mismos. Estas piezas artísticas no solo son expresiones creativas sino también ventanas al alma humana durante momentos difíciles.
Entre los objetos más impactantes se encuentran las cujas —jaulas utilizadas para confinar a los pacientes— y antiguos frascos con etiquetas que revelan tratamientos arcaicos. El museo también alberga una camisa de fuerza del siglo XIX, símbolo del sufrimiento infligido en nombre del tratamiento.
Una sala especial está dedicada a las manifestaciones artísticas producidas por pacientes durante talleres instaurados por Delgado. Estas obras reflejan no solo sus luchas internas sino también su capacidad creativa sin formación académica previa. Uno de los casos más conmovedores es el del joyero arequipeño Arturo Madueño, cuya melancolía se tradujo en cuadros profundamente emotivos.
Visitar el Museo de Historia de la Psiquiatría es una experiencia enriquecedora que invita a reflexionar sobre cómo hemos tratado a quienes sufren problemas mentales. A medida que recorremos sus salas llenas de historia y arte, somos confrontados con nuestro propio pasado y desafiados a cultivar empatía hacia aquellos que han padecido injusticias similares.

