Sociedad

El legado de Osvaldo Cattone: 50 años de resistencia y pasión en el Teatro Marsano

El Teatro Marsano celebra medio siglo desde su resurgimiento bajo la dirección visionaria de Osvaldo Cattone; un viaje lleno de recuerdos inolvidables y desafíos superados.

Diego Cárdenas 3 min de lectura
El legado de Osvaldo Cattone: 50 años de resistencia y pasión en el Teatro Marsano

Un viaje a través del tiempo

El Teatro Marsano, un ícono cultural en Perú, celebra este año su 50 aniversario desde que fue revitalizado por el reconocido director Osvaldo Cattone. Fundado originalmente en 1928, el teatro ha sido testigo de innumerables historias y emociones, convirtiéndose en un refugio para los amantes del arte escénico.

En una emotiva conversación, Makhy Arana, productora y colaboradora cercana de Cattone, comparte cómo el espíritu del maestro aún vive en cada rincón del teatro. «Cuando entro a su camerino, siento que él está aquí con nosotros», confiesa Makhy. Desde sus inicios como asistente hasta convertirse en una figura clave en la producción teatral, Makhy ha sido parte integral de la historia del Marsano.

Cattone consideraba el teatro como un templo donde cada función debía ser tratada con reverencia. Su dedicación se reflejaba no solo en las producciones que dirigía, sino también en su relación con los actores y el público. Durante su gestión, se presentaron más de 137 montajes que abarcan desde comedias hasta dramas clásicos.

A lo largo de las décadas, el Teatro Marsano ha enfrentado numerosos desafíos, incluyendo apagones durante la década de 1990 y la crisis provocada por la pandemia. Sin embargo, Cattone siempre encontró formas creativas para seguir adelante. «Si había un apagón, seguíamos», solía decirles a sus colaboradores. Esta resiliencia se convirtió en una característica distintiva del teatro.

Para conmemorar estos 50 años de historia, el Marsano planea una celebración especial que no solo honrará a los artistas sobre el escenario, sino también al público que ha sido parte fundamental de esta travesía. Se organizarán funciones especiales y sorteos para agradecer a quienes han llenado sus butacas durante generaciones.

A pesar de la ausencia física de Cattone tras su fallecimiento, su legado sigue vivo entre quienes trabajaron a su lado. Raúl Torres, supervisor técnico del teatro desde hace décadas, recuerda cómo Cattone trataba a todos por igual: «Aquí todos somos iguales; todos trabajamos». Este enfoque humano es uno de los pilares que continúa guiando al equipo actual.

A medida que se apagan las luces y comienza una nueva función en el Teatro Marsano, Makhy Arana y otros miembros del equipo sienten la responsabilidad de mantener viva la visión de Cattone. Con cada actuación y cada ovación del público, celebran no solo un hito histórico sino también un compromiso renovado con las artes escénicas.

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