Un testimonio desgarrador
En una reciente entrevista, el excomisario de Andahuaylas, Miguel Canga, compartió su experiencia durante el infame asalto a la comisaría en 2005, un evento que marcó un antes y un después en la historia policial del Perú. Canga, quien se encontraba al mando de la comisaría en ese momento, describió cómo el ataque liderado por Antauro Humala no fue una gesta política como algunos lo han querido presentar, sino un asalto armado que dejó a cuatro policías muertos.
Canga relató que el 1 de enero de 2005, mientras celebraba el Año Nuevo con su familia, recibió noticias alarmantes sobre movimientos sospechosos de grupos etnocaceristas en la zona. A pesar de sus intentos por alertar a las autoridades competentes sobre estos movimientos, sus advertencias fueron ignoradas. «Llamé a los canales de Inteligencia y me dijeron que no había nada», recordó con frustración.
Cuando finalmente llegó a la comisaría tras recibir informes del asalto, se encontró con una escena caótica. «Vi humo y escuché disparos», narró Canga. Al entrar al edificio, fue golpeado y capturado por los atacantes. En ese momento se dio cuenta de que eran los etnocaceristas quienes estaban detrás del ataque. «Me di cuenta cuando vi una vincha que decía ‘Ollanta'», comentó.
A lo largo de su relato, Canga enfatizó el doloroso recuerdo de los cuatro policías caídos durante el asalto. «No solo fueron víctimas; fueron asesinados», afirmó con voz temblorosa. El excomisario también criticó las declaraciones recientes de Humala y otros políticos que han tratado este evento como un acto heroico o político. Para él, es inaceptable celebrar lo que considera un acto terrorista.
Canga expresó su preocupación por la falta de justicia para las familias afectadas por esta tragedia. A pesar de los años transcurridos desde aquel día fatídico, muchos familiares aún luchan por obtener reconocimiento y reparación por las pérdidas sufridas. «No se trata solo de encarcelar a Humala; se trata también de reivindicar a aquellos que dieron su vida sirviendo al país», subrayó.
A medida que se acercan nuevas elecciones y figuras políticas como Roberto Sánchez intentan reescribir la narrativa del andahuaylazo como una acción heroica o emblemática, Canga hace un llamado a la reflexión: «¿Qué legado queremos dejar? Celebrar muertes no es motivo para estar orgullosos».


