Sociedad

La memoria visual del sur andino resurge en Arequipa con una exposición fotográfica única

Arequipa revive su historia con una exposición fotográfica que rescata casi cuatro mil negativos olvidados. Un viaje nostálgico hacia las raíces culturales del sur andino.

Valeria Quispe 2 min de lectura
La memoria visual del sur andino resurge en Arequipa con una exposición fotográfica única

Un viaje al pasado a través de la fotografía

En el corazón de Arequipa, la galería de El Cultural se ha convertido en un punto de encuentro para los amantes de la historia y la fotografía. La exposición titulada “La Ciudad Perdida. Arequipa: En la mirada de los Hermanos Vargas, Enrique Macías, Manuel Mancilla”, que estará abierta hasta el 14 de septiembre, presenta una colección impresionante que recupera la memoria visual del sur andino.

Los curadores Adelma Benavente y Peter Yenne, tras más de dos décadas de investigación, han logrado digitalizar cerca de cuatro mil negativos en vidrio provenientes del archivo familiar de los hermanos Vargas. Este esfuerzo no solo destaca el trabajo pionero de estos fotógrafos, sino que también pone en relieve las contribuciones menos conocidas de otros artistas como Enrique Macías y Manuel Mancilla.

A pesar del legado casi perdido de Mancilla, quien vio su obra destruida por vecinos que reutilizaron sus negativos, Benavente logró rescatar 250 postales valiosas en una tienda anticuaria local. Estas imágenes costumbristas ofrecen un vistazo a las entrañables calles empedradas y vibrantes plazas que caracterizan a Arequipa, Cusco y La Paz.

A inicios del siglo XX, el estudio fotográfico ubicado en el Portal de San Agustín fue un epicentro cultural donde los hermanos Vargas capturaron la esencia moderna y cambiante de su sociedad. Sus nocturnos cautivadores y retratos femeninos reflejan una época llena de transiciones sociales.

Bajo el liderazgo visionario de Benavente y Yenne, este proyecto ha permitido recuperar no solo imágenes icónicas sino también dar voz a aquellos fotógrafos cuyas obras habían sido relegadas al olvido. Desde 1999, han trabajado incansablemente para catalogar y preservar un patrimonio visual invaluable que abarca 17 fotógrafos regionales.

La exposición no solo es un homenaje a los artistas mencionados sino también una invitación al público para reflexionar sobre su propia historia cultural. Las imágenes expuestas son testigos silenciosos del tiempo que han pasado por las calles andinas y ahora vuelven a cobrar vida ante nuestros ojos.

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