La magia de la escritura según Isabel Allende
La reconocida autora chilena Isabel Allende ha compartido sus reflexiones sobre el proceso creativo en su más reciente obra, ‘La Palabra Mágica’, que se lanzará el próximo 9 de abril. En este libro, Allende utiliza el término ‘cocina literaria’ para describir cómo mezcla ingredientes narrativos, al igual que un chef lo hace con los sabores en la cocina.
Allende recuerda momentos cruciales de su vida como escritora, incluyendo una anécdota memorable sobre el manuscrito de ‘La casa de los espíritus’, que olvidó en una peluquería. Este incidente no solo refleja la distracción del escritor, sino también la fragilidad del proceso creativo. «Escribir es un esfuerzo monumental que a menudo termina en la basura», comenta Allende, enfatizando que muchos escritores guardan sus obras sin compartirlas.
En una conversación profunda sobre las experiencias que moldean a un autor, Allende sostiene que las vivencias dolorosas pueden ser catalizadores para la escritura. «A veces, esos demonios internos necesitan ser exorcizados», explica. Su novela ‘La isla bajo el mar’, por ejemplo, surgió de una necesidad personal de abordar temas complejos como la impunidad y el poder absoluto.
A pesar de su deseo de escribir novelas románticas, Allende reconoce que su vida y experiencias han dado forma a historias más oscuras y complejas. «No puedo evitarlo; mi historia está llena de matices difíciles», confiesa. Sin embargo, también expresa admiración por obras como ‘Harry Potter’, que han logrado captar la atención y fomentar la lectura entre generaciones enteras.
A lo largo de su carrera, Allende ha enfrentado críticas familiares por sus escritos. A pesar de esto, defiende firmemente su derecho a contar historias: «Si hay algo que he aprendido es que contar una historia es más importante que proteger los sentimientos familiares». Esta filosofía se deriva en parte del rigor militar inculcado por su abuelo.
A medida que avanza en sus memorias recientes sobre amor y soledad tras un divorcio tardío, Allende también reflexiona sobre cómo ha cambiado el panorama literario. Observa con preocupación cómo las nuevas generaciones parecen menos inclinadas a leer libros largos debido a las múltiples distracciones digitales disponibles hoy en día.
“No creo que puedas mover el mundo con un libro, pero sí puedes sacudir conciencias”, afirma Isabel Allende.


