Una ola de calor sin precedentes azota Europa
El continente europeo se enfrenta a una grave crisis ambiental, con incendios forestales arrasando miles de hectáreas en Francia, España y Portugal. Este domingo, los bomberos luchan contra las llamas que han consumido más de 17.000 hectáreas, mientras las temperaturas vuelven a escalar hasta los 40 °C.
En la región catalana de la Costa Brava, un incendio ha devastado 2.200 hectáreas. Aunque los bomberos han logrado estabilizar la situación en la Bisbal del Ampurdán, el flanco derecho sigue siendo un punto crítico debido a un perímetro irregular que podría reavivar nuevos focos. Las autoridades locales han señalado que aproximadamente el 97% del área afectada se encuentra dentro de un espacio natural protegido.
Por otro lado, en Portugal, los equipos de emergencia han controlado alrededor del 80% del perímetro de un incendio que ha arrasado al menos 13.000 hectáreas en tres días. El fuego ha recorrido hasta 35 kilómetros desde su inicio, dejando a su paso al menos nueve heridos graves.
Cerca de 600 bomberos están trabajando arduamente para contener un incendio forestal en Trevillach, al este de Perpiñán, donde ya se han quemado más de 1.000 hectáreas. Las autoridades han cerrado carreteras y habilitado refugios para aquellos que deben evacuar sus hogares.
A medida que Europa lidia con estos desastres naturales, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, advirtió sobre el inicio anticipado de la temporada de incendios forestales este año. La ola de calor que asoló Europa a finales de junio provocó más muertes adicionales; Francia reportó más de 2.000 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas.
Expertos advierten que estos fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más comunes debido al cambio climático. El coronel Eric Belgioino del cuerpo de bomberos franceses instó a la población a extremar precauciones para evitar incendios y destacó que esta temporada será larga y desafiante para los servicios de emergencia.
A lo largo del mes pasado, dos olas de calor impactaron severamente diversas regiones europeas, llevando a muchos países como Alemania y Polonia a registrar temperaturas récords históricas. Según análisis recientes, aproximadamente dos tercios de la población europea experimentaron temperaturas superiores a los 35 °C durante estas olas.


