Un vuelo que cambió el rumbo del narcotráfico
La captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, uno de los capos más notorios del Cártel de Sinaloa, no solo representa un hito en la lucha contra el narcotráfico, sino que también ha revelado la figura clave detrás de su entrega: Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido como ‘El Jando’. Este piloto se convirtió en el centro de atención tras ser identificado como el responsable del vuelo que trasladó a Zambada desde México a Estados Unidos, un hecho que ha generado repercusiones políticas significativas entre ambos países.
Los acontecimientos se desencadenaron el 25 de julio de 2024, cuando Joaquín Guzmán López, hijo del infame Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, convenció a Zambada para asistir a una reunión supuestamente destinada a resolver disputas internas dentro del cártel. Sin embargo, esta cita resultó ser una emboscada. Armados hasta los dientes, hombres leales a Guzmán López capturaron al líder del cártel y lo obligaron a abordar un avión Beechcraft King Air pilotado por ‘El Jando’, quien despegó hacia Estados Unidos sin saber las consecuencias que esto traería.
Tras aterrizar en Nuevo México, tanto Zambada como Guzmán López fueron arrestados por agentes federales. En prisión, Zambada denunció haber sido secuestrado y trasladado contra su voluntad. Mientras tanto, ‘El Jando’ fue detenido posteriormente en febrero de 2025 durante un operativo conjunto en Culiacán. Las autoridades mexicanas lo identificaron como un operador logístico clave dentro del cártel y lo acusaron de varios delitos graves.
A pesar de su papel crucial en la captura de Zambada, ‘El Jando’ fue entregado a las autoridades estadounidenses en agosto de 2025. En abril de 2026 aceptó un acuerdo de culpabilidad con el Departamento de Justicia estadounidense. Este giro inesperado ha llevado a muchos a cuestionar la relación entre las operaciones estadounidenses y las acciones del cártel.
Nuevas investigaciones han revelado detalles sorprendentes sobre cómo ‘El Jando’ logró operar bajo el radar durante años. Utilizando documentos falsificados y manteniendo una identidad oculta, logró convertirse en uno de los pilotos más confiables para transportar cargamentos ilícitos. Su conexión directa con Iván Archivaldo Guzmán Salazar le permitió coordinar vuelos críticos para la organización criminal.
La historia detrás del vuelo que llevó a Zambada al otro lado es solo una parte del rompecabezas más grande que involucra corrupción política y complicidad internacional.


