Un talento emergente en el freestyle peruano
En el vibrante Parque Olímpico de San Borja, un grupo de jóvenes se reúne para dar rienda suelta a su creatividad a través del freestyle. Entre ellos destaca Daniel Almendrades, un joven de 24 años que ha capturado la atención del mundo del hip hop al convertirse en finalista internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos. Su historia es un testimonio del poder transformador de la música y la cultura urbana.
La pasión por el rap no es algo nuevo para Almendrades; desde pequeño, su padre le inculcó el amor por este género. Influenciado por leyendas como Ice Cube, Snoop Dogg y Dr. Dre, Daniel ha llevado esa herencia familiar a nuevas alturas. Su nombre artístico no es solo una etiqueta, sino una representación del legado musical que busca honrar.
A pesar de su éxito reciente, Almendrades se mantiene humilde y comprometido con su proceso creativo. Para él, improvisar va más allá de dejarse llevar; implica una preparación constante y un entrenamiento mental que le permite estar listo cuando surge la inspiración. «Es fundamental encontrar momentos creativos, pero también hay que trabajar para que esos momentos lleguen», afirma.
Su trayectoria en las competiciones comenzó en 2022 con su debut en Arequipa. Desde entonces, ha participado activamente en batallas nacionales e internacionales, logrando llegar a la final mundial celebrada este año en Chile. A pesar de enfrentar adversidades y públicos hostiles, logró posicionarse como uno de los mejores freestylers al caer solo ante El Menor en esa final.
Aunque no logró el título mundial esta vez, Almendrades ya tiene asegurada su participación en la próxima edición que se llevará a cabo en Perú en 2027. Con una actitud resiliente, expresa: «Todo pasa por algo; si esto fue difícil como visitante, tengo claro que debo aprovechar mi localía para escribir mi propia historia».
Afuera del escenario, Daniel también se dedica a sus estudios en Comunicaciones Audiovisuales en la UPC. Para él, esta formación complementa su carrera artística: lo aprendido puede aplicarse tanto a sus videoclips como a mejorar su comunicación durante las batallas. La intersección entre sus estudios y su pasión por el freestyle es clara: todo suma hacia un mismo objetivo.
A medida que avanza su carrera, Almendrades observa con optimismo el resurgimiento del freestyle en Lima. La nueva generación está impulsando este movimiento cultural hacia adelante y desafiando estigmas pasados. Su ambición es clara: ser campeón mundial y dejar una huella imborrable en el hip hop peruano.


