Un acceso complicado
La llegada al aeropuerto internacional Jorge Chávez se ha convertido en un verdadero desafío para los pasajeros que intentan abordar sus vuelos. En las últimas semanas, la congestión vehicular ha alcanzado niveles alarmantes, con vehículos atrapados durante más de una hora y viajeros desesperados que optan por caminar para no perder sus vuelos.
Las principales causas de este caos son las obras viales en curso, que incluyen la construcción del puente Santa Rosa, a cargo de Provías Nacional. Este proyecto, iniciado el 5 de enero, ha obligado a implementar desvíos desde mayo en la avenida Morales Duárez. Además, se suman las reparaciones del puente Faucett y la construcción de un pozo de ventilación para la Línea 2 del metro, lo que ha cerrado varios carriles cruciales.
Los conductores han reportado que durante las horas pico —de 7 a 8:30 a.m. y de 7 a 9 p.m.— el tiempo necesario para llegar al aeropuerto se incrementa entre 40 minutos y una hora. Esta situación ha generado frustración entre los usuarios y cuestionamientos sobre la planificación urbana en Lima.
El arquitecto Lorenzo Ruíz, responsable del proyecto del puente Santa Rosa, asegura que se han tomado medidas para mitigar el impacto sobre los ciudadanos. Sin embargo, Aldo Facho, urbanista y cofundador de la Red Latinoamericana de Urbanistas, critica severamente la falta de planificación estatal. Según él, el Estado tuvo cuatro años desde el anuncio del nuevo aeropuerto para preparar las infraestructuras necesarias.
A menos de dos kilómetros del puente Santa Rosa, Provías está llevando a cabo reparaciones en el puente Faucett como medida preventiva ante posibles efectos climáticos adversos. Estas obras también han contribuido al aumento del tráfico hacia el aeropuerto.
A pesar de estos inconvenientes viales, desde Lima Airport Partners (LAP) aseguran que no se han registrado cancelaciones ni pérdidas de vuelos debido al tráfico generado por las obras. No obstante, recomiendan a los pasajeros llegar con suficiente antelación: dos horas antes para vuelos nacionales y tres horas antes para internacionales.
A medida que se acercan eventos importantes como los Juegos Panamericanos, surge una preocupación creciente sobre cómo estas deficiencias viales afectarán la imagen internacional del país. Facho advierte que es fundamental discutir nuevas alternativas de acceso al aeropuerto y mejorar la infraestructura urbana si se desea mantener un estándar acorde con un aeropuerto moderno.


